sábado, 8 de marzo de 2014

Se busca



Se buscan personas estimulantes, de esas que su presencia te motiva a tener una mejor postura, una mejor actitud y más cuidado y dedicación en cada cosa que uno se proponga hacer.

Se requiere que sean personas positivas y que una sonrisa decore su expresión, a pesar de las dificultades del día a día.

Además, es conveniente, que tenga claro lo que quiere en su vida y que, aunque con mucho esfuerzo y dolor, haya aprendido de sus propias experiencias para que tenga una vida más rica y que sepa compartir sus conocimientos, animando y motivando a las personas de su alrededor a aprender y a darle una vuelta más a cada tuerca o como varias veces he escuchado “rizando el rizo” y estar seguros que siempre se puede dar un paso más en cada tarea que nos toque desarrollar.

Es imprescindible que sepa como transmitir confianza a las personas, analizándolas y sacando lo mejor de cada una.  Que sepa como resaltar las virtudes y mejorar los puntos flojos.

Se busca una persona de alma libre, capaz de compartir su vida, sus riquezas (no siempre son materiales) y sus ganas de vivir la vida.

Me he dado cuenta que, aunque los requisitos parecen muy exigentes, no lo son tanto.  Personas así existen y yo he tenido la suerte de conocerlas.  Tú, que te identificas, mantén esta actitud que es la mejor manera de disfrutar de la vida y de las personas con las que te encuentras en este largo camino.  Ten la seguridad, que hagas los caminos que hagas, siempre dejarás huella.

sábado, 1 de marzo de 2014

Mi esencia



Dicen que durante la adolescencia tenemos una lucha interna e intentamos encontrar respuestas a todo.  Queremos identificarnos con nuestra familia y nuestro entorno, encontrar nuestro lugar.  Tener la convicción que todo tiene sentido sin siquiera saber que lo queremos en realidad.  Las preguntas claves ¿Quién soy?  ¿De dónde vengo?  ¿A dónde voy?  Parecen preguntas fáciles de responder, pero a la larga, se pueden complicar tanto.  Además si añadimos el hecho de no estar seguros de lo que buscamos, se convierte en una etapa complicada.
Según van pasando los años y gracias a las experiencias que vivimos, nos vamos conociendo y descubriendo.  Vamos forjando nuestra personalidad y nuestra forma de ser.  Nos adaptamos y evolucionamos durante toda nuestra existencia, como una carrera sin fin, porque siempre estamos teniendo diferentes experiencias.
Durante esta etapa de la adolescencia, en pleno auto descubrimiento y con una sed insaciable de información, todo cuenta en la formación de nuestro carácter y personalidad, como las costumbres familiares, los amigos, los requisitos sociales. Todo con el fin de tener una conducta adecuada.  Y según vamos madurando, vamos cambiando esa primera propuesta de personalidad que nos planteamos en la adolescencia.
Sin que nos demos mucha cuenta (o sí) vamos adaptando nuestros gustos, vestidos, costumbres y a veces hasta amigos para intentar encajar en ese círculo social que creemos correspondemos.  Pero ¿cuántas veces es verdaderamente el sitio correcto para nosotros y nos sentimos a gusto?  Cuántas veces dejamos de ser nosotros mismos, como en una espiral que una cosa nos lleva a otra, en la que hacemos lo que hay que hacer, sin que sea lo que más nos gustaría hacer.  Esto también aplica a los lugares donde ir, la ropa que usamos, como pasamos el tiempo libre y tantas cosas más.
Durante todos estos años he aprendido muchísimas cosas, he madurado gracias a las experiencias con las que me tropezado.  Aunque estoy siempre en la búsqueda constante, deseando que llegue el momento de decir “esta soy yo y punto, así como me ves”.  Pero como decía, siempre tenemos que adaptarnos al entorno, pareja, familia, amistades, trabajo y sociedad. Dejamos aparcado a un lado nuestros deseos íntimos y personales de ser y vernos como realmente queremos y pasamos a comportarnos como corresponde.  Con esto no quiero decir nada contra los valores, ni normas básicas de educación, convivencia y tolerancia.
Recuerdo que, cuando iba al colegio, veía a las chicas (era un colegio de mujeres) que ya terminaban secundaria con diecisiete años y parecían tan grandes, maduras, seguras y dueñas del mundo y de su vida.  Cuando me tocó llegar a esa edad, aunque me sentía con toda la vida por delante, me veía tan pequeña.  No sabía cómo afrontar tantas cosas “de grandes” y a su vez veía a los de veintitantos, tan grandes y seguros, hasta que me tocaba a mí y todo cambiaba y me preguntaba si llegará algún día llegaría el momento de sentirme segura y a gusto con lo que veía delante.  Imagino es parte de la búsqueda constante de la felicidad y de sentirme a gusto ahí donde estoy.
Después de muchos años y muchas vivencias, me encuentro otra vez en la etapa de repreguntarme: ¿Quién soy?  ¿A dónde voy?  ¿Cómo? ¿Por qué?  ¿Soy quién yo quiero ser?  Estoy segura que esta vez mis respuestas sean más reales y sinceras.
Después de muchos años en los que no me había detenido a valorar esto, me doy cuenta que me he alejando unos grados de esa “yo misma” que quiero ser.  Este año se me están planteando las cosas de diferente manera y están cambiando mi vida actual y la forma como la veo.  Hay algunas situaciones que no esperaba y otras, podría decir que las deseaba, pero se han adelantando.  Después de los primeros momentos, en los que cuesta adaptarme al cambio, todo empieza a fluir y empiezo a recordar que todos los cambios son para mejor.  Así tiene que ser.
Ahora, casi llegando a mi crisis personal de los cuarenta, con todas las preguntas, dudas e inseguridades, pienso que tengo la oportunidad de encontrar lo que busco para mi vida.  Aun no tengo claro cuál es el plan de ejecución exacto, pero tengo ya un par de borradores bastante adelantados.  Estoy segura que encontraré a terminaré de encontrar a persona que soy en realidad y que seré sincera conmigo misma.  Encontraré y recuperaré mi esencia para vivirla y disfrutarla.

domingo, 23 de febrero de 2014

Volver a soñar



El inicio de cada año es la época ideal para desempolvar nuestra lista de sueños y metas y plantearnos una nueva estrategia para que se hagan realidad.  Tenemos tantos buenos deseos para nuestro nuevo año y hasta para toda la vida que a veces no nos cuesta priorizar.
Es verdad que la vida es dura para ti, para mí y en realidad para todos.  Hay etapas que las vivimos llenas de alegrías y buenos momentos.  Nos olvidamos de los problemas y dificultades y disfrutamos de éxitos y satisfacciones.  Pero tenemos otras épocas que cada día parece ir cuesta arriba, todo son dificultades e inconvenientes.  Nos olvidamos de esos buenos momentos vividos y parece que esta etapa será eterna.  Lo importante es, a pesar de las dificultades, no dejar de luchar, no dejar de tener fe y sobre todo mantener la esperanza en que siempre hay luz al final del camino., por más oscuro que sea el camino.
Estos últimos años me ha tocado vivir mi etapa difícil.  Ha sido una época de no salir de una para caer en otra.  Nunca me había sentido así, realmente llegar a pensar que finalmente se me estaban acabando las energías para poder seguir luchando.  Justamente lo opuesto a lo que decía líneas más arribas.  El camino se veía cada vez más oscuro y sinuoso, lleno de obstáculos y trampas.  Hace unas semanas las cosas parece que empiezan a cambiar.  ¡Por fin!
Como toda etapa difícil ha afectado a mis pensamientos, a mi mente y a mi cuerpo.  Cambiamos todo, nuestra cara, nuestros deseos y nuestras metas.  Cambiamos la forma de cómo nos vemos a nosotros mismos y como vemos al resto de las personas, cómo vemos nuestra vida y el futuro.  En definitiva, cambiamos toda la percepción de nosotros mismos y de lo que nos rodea.
En fin, a pesar de los obstáculos que se nos presentan cada día y que a veces parece que llegan todos juntos, los mejor es ir superando uno a uno, momento a momento.  Como dicen, cuando tienes un gran problema, tenemos que conseguir despiezarlo en muchos pequeños trozos.  Ahora tenemos muchos pequeños problemas, que seguramente vamos a resolver más fácil que todos juntos.
Durante esta etapa es tan importante vivir de la ilusión y de la esperanza, creer firmemente que las cosas van a mejorar.  Cuántas veces creemos que finalmente ha terminado esta etapa, pero de pronto, ¡no!  De pronto pasa algo y nos damos cuenta que todavía nos toca aguantar un poco más.  No siempre hay mucho que podamos hacer, a veces dependemos de terceras personas para superar estos momentos y no es posible controlar la situación.  Es que se trata de eso, de aguantar y tener paciencia.
Tarde o temprano las cosas empezarán a mejorar y tenemos que estar preparados para cuando llegue ese momento.
Ya lo dicen hasta los políticos (y no significa que me fie de los partidos políticos ni de gobierno ni de oposición) que este año las cosas empezarían a mejorar y se tenía que empezar a notar.  Pues es un poco lo que está pasando.  De todas maneras, aunque creo que las cosas están empezando a mejorar, no puedo negar que todavía hay unos últimos manotazos difíciles, pero a la larga ya empiezo a ver la luz al final del túnel.
Ahora que las cosas parece que empiezan a encontrar su estabilidad siento que puedo recuperar el aire, la respiración.  Aún con algo de desconfianza, pero con ilusión vuelvo a tener planes, otra vez puedo soñar.  Y muchos dirán que uno no deja de soñar.  Yo les digo que sí.  Es la primera vez que me ha pasado.  Llegué a un punto en el que sólo me interesaba sobrevivir, día a día, un día más.  No planificaba el futuro.  Sabía que de todas maneras iba a llegar y como estaba perdiendo la percepción de la realidad, tampoco sabía cómo iba a llegar, entonces, aunque sin asumirlo realmente, sólo esperaba que las cosas pasen.  Como nunca antes en mi vida, estaba de pie viendo como corrían los días, como se sucedían las cosas y yo sin hacer nada para que las cosas pasen diferente.  Van pasando los días y sigo desempolvando mis sueños.
En estos años, los sueños y metas de mediano y largo plazo han cambiando.  He replanteado muchas cosas de mi vida y yo que yo puedo afectar a mi familia.  He valorado, a duras penas, lo que realmente es importante y por lo que vale la pena lucha.  Cada persona tenemos nuestras prioridades y nuestras metas, con lo cual cada uno tiene su propia lista de cosas importantes.
Es verdad que la vida es dura para ti, para mí y en realidad para todos, pero para todos llegará el día que nuestra carga se volverá más ligera y empezaremos a disfrutar de lo que vale la pena.  Sólo tenemos que mantenernos fieles a nuestros valores y sentimientos, creer que todo irá mejor, que tarde o temprano llegará ese día y tenemos que estar preparados para llorar de alegría.  Hasta que no llegue ese momento no sabemos lo fuerte que somos al ver los obstáculos que hemos superado y no sabemos lo paciente que somos al ver todo lo que hemos resistido al pie del cañón y con el alma herida.
Paciencia, que es verdad lo que dicen y de muchas maneras “después de la tormenta siempre llega la calma” o también “Dios aprieta pero no ahorca” y también “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”.  Cree en ti y en tu fuerza interior, cree en tu Dios y haz todo lo que tú creas que está en tus manos para avanzar y luego espera ver como las cosas, aunque sea lentamente, irán recuperando su rumbo.   
Ya puedes sacar tu lista de sueños y metas y replantearlos con tu madurez actual, disfrutar de la vida y volver a soñar.

jueves, 16 de enero de 2014

Realidad Virtual

¿Qué es verdad? Alguna vez he escuchado que la verdad es relativa. Ante el mismo hecho, cada uno tenemos nuestra propia versión de la verdad, de lo que ha pasado y de lo que sentimos. Entonces, si la percepción de otra persona es diferente a la nuestra, ¿es mentira? Entiendo que simplemente es su verdad. Yo creo que lo mejor es escuchar para conocer las dos versiones y aproximarnos un poco más a la verdad y tener nuestra propia impresión. 
Gracias a las facilidades de comunicación que tenemos ahora, estamos siempre en contacto con la familia y los amigos. Las redes sociales nos acercan a todos, nos enteramos de todo lo que cada uno quiere contar y compartir. Vemos familias felices, parejas celebrando su amor y felicidad, hijos deportistas, súper estudiosos, de los que son solidarios y ayudan a los más desfavorecidos y tantas cosas más. Al parecer, ahora el mundo es mejor, casi perfecto para vivir y convivir. Entonces, yo me pregunto, ¿son todos tan felices como parecen? ¿Ya no hay personas tristes ni familias que discuten? ¿Ya no hay más discusiones con los hijos por tener malas notas al final del año escolar? Pero ¿y tanto hambre, odio, miseria y todo lo que vemos cada día en las noticias? ¿Es mentira? 
Parece que vivimos en una realidad virtual, viendo los éxitos, alegrías y triunfos de otros. Comparamos nuestra vida y nuestra realidad con esa que vemos de otros. Y es que es así, digamos lo que digamos, siempre nos vamos a comparar. Y no me refiero únicamente a lo material, es también a todo lo bien y felices que parecen todos ustedes. Es como si nosotros viviéramos en un mundo paralelo, con nuestra vida normal y común, con nuestros rollos y problemas de la vida diaria. Me recuerda a cuando alguna persona se te muere. En ese momento todo tu mundo se ralentiza, va a otra velocidad, a ratos se detiene, ves a las personas de alrededor y su vida sigue como si nada. 
Las dificultades del día a día no nos dejan ver las cosas que sí conseguimos, logramos y superamos. Vemos lo que otros derrochan y lo que nos falta, pero no valoramos lo que sí tenemos, lo que hemos conseguido con esfuerzo. 
Ahora veo todo con más claridad. La vida es como veo mi vida real, con temporadas buenas, otras no tanto. Con algunas discusiones familiares, con malas notas, esforzándome cada día para que todo sea mejor, por alcanzar la felicidad real en las pequeñas cosas que nos dejan satisfechos, que nos demuestra que vamos por nuestro buen camino. 
Lo único que nos tiene que importar es vivir nuestra propia realidad, todo lo que hace que nuestra vida sea más rica y valga la pena. Entonces, ahora te pregunto ¿qué es verdad para ti?

sábado, 21 de diciembre de 2013

Feliz Navidad 2013

Querid@s tod@s, Se acerca un día especial y hemos venido preparando nuestras casas y corazones. Desde el calor de nuestra casa y de nuestros corazones, te deseamos una FELIZ NAVIDAD y PROSPERO AÑO 2014! Olvidemos los malos ratos del pasado y veamos nuestra vida con ilusión. Son los deseos de la familia Vargas-de los Ríos-de la Piedra... es decir ... nosotros... July, Alberto, Jorge & Aitana
Click to play this Smilebox slideshow
Create your own slideshow - Powered by Smilebox
Customize your own free picture slideshow