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lunes, 13 de enero de 2025

Una despedida a la distancia

Desde lejos, las cosa se sienten de una manera muy diferente. 

Cuando tomas la decisión de dejar tu país y buscarte la vida en otro lugar, tienes que asumir que desde el momento que te subes al avión, o lo que sea, justo desde ese momento te perderás muchas cosas y muchas otras no las volverás a vivir como antes: bodas, nacimientos, celebraciones, muertes y festividades como la Navidad, entre otras.

Hoy me centro más en la muerte.




Estos últimos años he tenido que despedirme de varias personas importantes para mí. Lo que ha sido diferente es la distancia.

Esta es una de las publicaciones que tenía en el tintero desde finales del 2023, esperando darle una vuelta y que vea la luz. Y finalmente ha llegado su momento.

Una amiga muy especial murió en noviembre del 2023. Todo fue rápido, muy rápido, demasiado rápido. Me hubiera gustado tener más tiempo, ser más consciente de lo que estaba pasando y de lo que pasaría. Todos deseamos tener un rato más con esas personas que se nos han adelantado. 

Si alguien muere y estás allí, durante unos días tu vida se detiene, cambia de ritmo, te mueve desde los cimientos y te recuerda, otra vez, que sólo estamos de paso. Vas al velatorio o tanatorio, ves a la familia, otros amigos en común, lloran y recuerdan juntos a esa persona que ya no está.

Pero, ¿qué pasa si estás lejos? Esos días se convierten en momentos intermitentes que avanzan y se detienen, te paras, respiras y piensas. Piensas y recuerdas que estamos de paso, recuerdas a esa persona y que no le podrás dar un último abrazo, aunque unos días antes hablaste con ella y le dijiste muchas cosas. Ahora ya no está más entre nosotros, como otras personas que se nos adelantaron.

Todos buscamos la manera de sentir menos dolor ante estas situaciones. Soy consciente que en estos momentos me vuelvo más racional de lo habitual. Intento ver el lado bueno, que si lo piensas, siempre lo hay. Se acaba el dolor físico para esa persona y su familia y tantas otras cosas más.

Eso en los momentos racionales, pero,  y el resto de esos momentos intermitentes que interrumpen tu rutina diaria y estás a solas o en silencio?

Recuerdo su vida, su esfuerzo, su dolor, sus alegrias, sus logros, sus metas y todo eso que ya pasó. Pienso lo que es justo o injusto y desde mi punto de vista, todo debió ser diferente y se resume en un ¡NO ES JUSTO! A veces, la vida es un caca.

Ella siempre fue una gran luchadura porque la vida no le dio otra opción y después de varios meses luchando contra el cáncer, su cuerpo, finalmente descansó. Nunca se dejó vencer, luchó cada día, día a día, sin perder la esperanza y la sonrisa. Cuando le dijeron que ya no había más que hacer, tampoco se rindió, yo creo que ella no sabía como hacerlo. Se resignó y aceptó que su hora estaba cerca. Preparó y arregló todo. Al hablar con ella te dabas cuenta que ya había aceptado su destino, una vez más, que le tocaba ser (aún más) fuerte.

Prepararse emocionalmente para algo así, si lo piensas bien, tiene que ser muy fuerte preparar a tus hijos, amigos y a ti misma para algo tan definitivo.

A la distancia percibía que se estaba preparando. Recordaba a otra amiga que una vez me dijo que cuando sabes que tu hora está cerca, hay que prepararse. No se trata de perder la esperanza, se trata de aceptar una realidad y aprovechar la oportunidad de hacer y decir lo que es realmente importante, de aprender a despedirse.

Ella aprovechó esa oportunidad y, tengo la sensación que las cosas fueron como ella quería, como lo expresó y organizó.

Aquí comparto una canción que “robé” del perfil de una amiga 2 o 3 semanas antes. La escuché y presté atención a la letra, aunque también tiene un ritmo pegajoso. Te pido escuchar la letra con atención. Quizá conoces ya esta canción, quizá no. Quizá te llamará a la atención hablar del día de la muerte con un ritmo tan alegre. No está mal pensar en eso.

Luego me enteré que durante el velorio de mi amiga pusieron esa canción “porque era la canción de su mamá”.

Dale al volumen, escucha la letra, sigue el ritmo.


Me faltó ese último abrazo en persona, aunque nos lo dimos en las últimas llamadas, videollamadas, audios y mensajes. Esto calma un poco el dolor, pero no es suficiente.

Querida M.K. te recordaré siempre como esa mujer guerrera y luchadora hasta el último dia. Una gran amiga, con un gran corazón. Nunca olvidaré los Zigarrettenpause para hablar un poco y cortar la rutina del día a día en la oficina.

Gracias por tu amistad y ejemplo, siempre estarás en mi mente y en mi corazón.  Miles de besos al cielo!

¡Mientras vivas en los recuerdos de los que te queremos no mueres!

martes, 31 de diciembre de 2024

De vuelta

… y espero que sea por mucho tiempo.

Durante mucho tiempo he estado lejos del teclado, de mis notas y bloqueando mis pensamientos e ideas. En mi cabeza había demasiado ruido y no lograba descifrar qué me decían. Y no es que ahora se hayan callado, pero, por fin, puedo entender mejor lo que dicen y, sobre todo todo, ya no hablan todas a la vez y a gritos, ya hay armonía.

Cuando estás así y tienes tantas cosas en la cabeza, cuesta priorizar lo que hay que hacer en cada momento, cada día. Bueno, como a todos, se nos van presentando nuevos retos, algunos nos hacen apretar los dientes, tomar aire, secarte alguna lágrima, aceptar y actuar y el tiempo te va demostrando que algunas veces es lo mejor que te puede pasar.

Y, aunque decía que el ruido se ha organizado mejor, ya tiene un idioma que reconozco, un ritmo que a veces me permite bailar y disfrutar, aun me cuesta coger el boli otra vez y empezar a escribir, organizar las ideas con un orden lógico, que transmitan un poco de mi, de mi vida y mis experiencias.
La lluvia de ideas, a ratos, se hace tormenta, con rayos y truenos y es como intentar salir sin paraguas, no sabes cómo, pero hay que hacerlo. 

Durante esta (larga) temporada alejada han pasado muchas cosas en mi vida, personal, familiar y profesional. Y enfrentando y asumiendo lo que toca con la mejor actitud, como siempre y para todo.

Algunos cambios son más fáciles de “implementar” que otros, unos cuestan algo más, hasta algunas lágrimas, pero lo bueno es el punto en el que ya estamos, cuando todo empieza a tener sentido, el agua vuelve a su cauce y vuelve la paz a la mente y al corazón.

Como toda etapa de cambio descubres a personas y otras se descubren. 
Se cae ese filtro “embellecedor” con el que veías a algunas personas y ves con claridad lo que hay en verdad, la cara sin filtro, sin máscara, sin maquillaje. 
¿No te ha pasado alguna vez que ves la foto de alguien y cuando la ves en persona no te queda claro si es la misma persona hace 20 años o su hermano/a pequeño/a o la vecina de enfrente? Pues algo así, se cayeron las máscaras y todos estamos sin maquillaje, tal cual.

Lo que sí hay que resaltar es que descubres a más personas increíbles, que sí valen la pena. Además, regresan personas de tu pasado, de alguna vida anterior, que te hacen retroceder emocionalmente a otras etapas más "fáciles" y valoras esas amistades verdaderas a pesar de los años.
Y, por otro lado, confirmas tristemente algunas de tus sospechas y aceptas que con algunas personas, “más lejos, mejor”.

Por ir resumiendo, así han sido mis últimos años en silencio, pero aquí estoy de vuelta, renovada y recargada, como una ExWoman (de los X-Men).

Mis propósitos para el 2025 aún los estoy escribiendo. Tengo varias ideas y propuestas, pero no quiero rellenar una lista a lo loco, quiero una lista que sea real y verdadera y que sea posible cumplir. ¿De qué me sirve una lista de imposibles, que sólo me causarán frustración y decepción al final del año?

Aquí estoy, de vuelta. Espero que quieras seguir acompañándome en esta aventura, como mi vida misma.

¡¡¡Feliz 2025!!!

Que no te falte salud, trabajo, mucho amor verdadero y lo que necesitas para ser un poco más feliz cada día.

... hasta la próxima.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Me perdí

Pero ya me encontré

 
¿Cómo explico este sentimiento?

Sé que desde hace mucho tiempo no publico nada y, aunque lo intentaba y tenía algunos apuntes en mi libreta, no lograba callar las voces que gritaban alteradas en mi cabeza y que no me permitían escuchar con claridad lo que me querían decir.  Estaba confundida, buscando ocupar mi tiempo para no escuchar lo que mis pensamientos querían gritarme.  ¡Reacciona!  Las emociones me afectan mucho cuando se trata de poder escribir (o no).  Este es el motivo por el que algunas veces me pierdo, pero esta vez, después de trabajar duro en mis capas más profundas, por fin me encontré.  ¡No fue fácil!  

¡Sí se puede!
Lo primero que tuve que hacer fue aceptar que estaba en uno de esos momentos donde tienes que repasar y revisar muchos aspectos mi vida y desde ahí empezar a trabajar aspecto por aspecto, punto por punto.  Por suerte, este trabajo interior no lo tuve que hacer sola, siempre se presenta alguien en tu vida en el momento exacto y es la personas o personas que me han ayudado con este trabajo interior con una frase de apoyo, diciendo las palabras adecuadas y, sobre todo, hablando desde un punto de vista objetivo y positivo.  Al principio me costó ver claramente lo que tengo delante mí, cuáles eran mis sueños, mis metas, qué tan lejos o cerca estoy de hacerlas realidad y si realmente estoy en ese camino o si he tomado algún desvío temporal o definitivo.

Entendí que me había perdido entre mis pensamientos, mis deseos, mis sueños y mis metas.  Me perdí intentando encajar donde no siempre encajaba.  Me perdí siendo alguien que no era.  Me perdí ahogada por la vida diaria, las responsabilidades, intentando cubrir (muchas veces de manera infructuosa) las necesidades de otros, anteponiendo su felicidad a la mía, me perdí cuidando a otros, me perdí dejando de sentir, me postergué hasta la última posición, dejando siempre un sitio libre delante de mí por si surgía algo más urgente.

Entendí cosas que de mí misma que ya no recordaba.  Duele crecer, duele entender, pero después de esa etapa oscura, viene la luz, la claridad.  Entendí que tengo que encontrar mi lugar, mi entorno, uno que me genere paz interior y que me motive.  Entendí que la mi vida es hoy, no ayer, ni mañana.  Me di cuenta que sufro de eso, de vivir pensando en el mañana sin darme cuenta de lo que tengo hoy.  Aunque que tengo alguna conversación y abrazo pendiente, el pasado lo tengo bastante superado.  Mi problema real siempre ha sido el mañana, adelantarme a lo que podría pasar, como si tuviera una bola de cristal que me muestre claramente cómo será el día de mañana.  Me di cuenta que hasta ese momento mi cuerpo y mi YO interior eran dos seres independientes, que no se relacionaban, se habían peleado.  Mi cuerpo daba señales de que seguía ahí a través del dolor.  Mi mente me recordaba que seguía ahí planeando el mañana, siempre mañana sin creer realmente que pueda llegar “ese” día.  Entendí finalmente que YO tengo que vivir mi vida y no permitir más que los días pasen sin darme cuenta, sin vivir, sin respirar, sin sentir.

Mi frase es “Aquí y Ahora”.  Disfruto de las pequeñas cosas de la vida, que son las que realmente me hacen sentir feliz y realizada cada día.  Recordé que yo ocupo un lugar importante en mi vida.  Recordé mis sueños, proyectos, mis metas a corto y largo plazo.  Recordé que si yo estoy bien, puedo preocuparme por otros.  Recordé lo que es SENTIR.


Este post ha sido como un tapón, sentía la necesidad de contarles por qué me perdí y después de este artículo estoy segura que empezarán otra vez a fluir otros.  Es una etapa de luz.

Y volvemos a esos lugares donde todo está en paz



sábado, 29 de junio de 2013

Cuando aprendí a ser feliz



Aunque, en realidad, hasta hoy y seguro que por siempre, seguiré aprendiendo a ser cada día un poquito más feliz.  Es verdad que hace varios años la encontré, a la felicidad me refiero, pero hoy la sigo buscando y casi todos los días la encuentro una y otra vez en las pequeñas cosas del día a día: en una sonrisa sincera, en una palabra de aliento, en la mirada de mis hijos, en el abrazo de mi esposo, en el cariño de mis padres y vamos en casi todo, que la vida es muy corta y hay que intentar ser feliz.
Hoy se me vinieron a la mente recuerdos de hace muchos años, quizá unos 13 ó 15 años atrás o alguno más.  No puedo decir que en esa época no era feliz.  Ya sabemos que la felicidad es relativa, además que la propia y eterna búsqueda de la felicidad, nos da la oportunidad de ser felices según vamos alcanzando “eso” que deseamos tanto.
Como les contaba, hoy durante un simple intercambio de saludos y sonrisas, recordé lo fácil que resulta ser feliz.  Vinieron a mi mente recuerdos, de como hace muchos años, estos pequeños detalles en realidad no causaban ningún efecto en mí.  Vivía para mi, que intentaba no hacer daño a nadie.  Tenía una vida, bien, tranquila, según lo que recuerdo que sentía o que creía.  Recuerdo los planes de vida que tenía, lo que quería lograr y como quería que sean las cosas.  Vivía en mi cápsula, en mi burbuja, con mis ideas, pensamientos y sentimientos.  No recuerdo que me sintiera equivocada, vivía mi verdad.  Creía que tenía todo para ser feliz y que nada tenía que cambiar.  Así todo estaba bien y así me podría quedar “para siempre”.
Un día mi vida dio un vuelco total.  La vida me cogió de los pies, sin hacerme caer, me puso de cabeza y me meneó un poco (bueno bastante, en realidad) para que recordara que estaba viva y que no todo es como creemos y queremos.  La vida está para vivirla, disfrutarla y ser feliz.
Luego de este meneo y al lograr poner los pies otra vez en la tierra me quedé agobiada con lo que tenía delante, acojonada para ser más exactos.  Fue la primera vez en mi vida y que por instinto, paré, respiré, miré a mi alrededor y empecé a vivir paso a paso, poquito a poco.  Además encontré dentro de mí la fuerza que necesitaba para seguir adelante con lo que venía y con lo que llegaría más adelante.
Al darme el tiempo para observar y analizar mi alrededor, pude ver muchas cosas que antes nunca había visto y siempre estaban ahí.  Aprendí que el orgullo no me iba a llevar lejos.  Al contrario, no me llevaría a ninguna parte.  Me hacía ver todo más oscuro de lo que realmente era.  Existían tantas barreras en mi mente que eran tan fáciles de superar, simplemente aparcando el orgullo.  Así que aprendí (aunque a veces tengo que revisar la lección) que tengo que guardarlo en algún cajón por ahí (y tirar la llave) y así es más fácil afrontar mi vida  ¡Cuántas veces perdemos tantas oportunidades, amistades, experiencias por resguardarnos detrás de un orgullo tonto que a la larga (y a la corta) no nos sirve de nada ni nos ayuda en nada.  Descubrí nuevas personas, nuevos sentimientos.  Mi mochila personal empezó a perder peso.
Siempre recuerdo que RD, uno de los jefes de proyecto con los que trabajaba, pocos meses después que enviudé, vino a mi mesa, se sentó, respiró y me dijo “¿Cómo estás?”  Por mi parte, desde que lo vi llegar, inmediatamente pensé en el posible trabajo que podría tener pendiente con él y su proyecto, si tenía algo importante que comentarle o intentar adelantarme a lo que podía necesitar, así que mi respuesta rápida pero sincera fue: “Bien, estoy bien, gracias”.  El me miró y me dijo que le respondiera de verdad y añadió: “Hoy no he venido por trabajo.  Vengo sólo a ver cómo estás y a decirte que te escucho si quieres hablar”.  Yo le dije que de verdad estaba bien, ese día estaba bien, no le mentía.  Luego entendí realmente su pregunta y pensé si podría estar de otra manera que no sea bien.  Es verdad que era una etapa muy dura y difícil, pero, a pesar de la pena y mis sentimientos, tenía tantas otras cosas para estar bien.
Aprendí el valor real de preguntar (y responder) “¿Cómo estás?”  Parece tonto.  ¿Cuántas veces al día hacemos esta misma pregunta?  ¿Unas diez o veinte veces?  Quizá un poco menos, quizá algo más.  Depende el día seguramente.  ¿Cuántas veces respondemos “bien” cuándo nos lo preguntan?  Aprendí que a pesar de los problemas de hoy, tenemos salud, nuestra familia, amigos de verdad y tantas otras cosas por las que podemos decir que estamos bien y somos felices.  Una temporada después aprendí la lección e hice lo que RD hizo conmigo.  Me ponía delante (virtual o físicamente) y conociendo la importancia de preguntar “¿Cómo estás?” con el único interés real de saber cómo estaba esa persona, cómo le iba, se lo decía.  Tenía un amigo que la pregunta siempre era “¿Y tú cómo estás?  ¡Pero de verdad!”
Así también y como les conté más arriba, valoré que hay muchas cosas para ser feliz a pesar de lo que en este momento no sale como nosotros queremos o hemos soñado.
Y finalmente entendí el truco de esto de la felicidad.  Me di cuenta que no dependía de nada ni de nadie.  No tenía que ver con planear una excursión y que haya buen o mal tiempo.  No tenía que ver con que mis planes salgan como yo los había imaginado o quería.  No tenía que ver con quién esté a mi lado o si estoy sola.  ¡No!  Tenía que ver sólo conmigo, en realidad “conmigo misma”.  Tenía que ver con mi actitud, con la forma que quería tomar mi vida a partir de ese meneo.  Con mi propia decisión de ser feliz y sonreir.
Problemas tenemos todos.  En algunas épocas ni nos damos cuenta que los tenemos, en otras, parece que es lo único que tenemos.  Pero siempre tenemos tantas otras cosas y seguro muchas más por las que agradecer y ser feliz.
Sí, lloro y me desespero, por temporadas más que por otras.  El stress y la ansiedad me enferman o estoy enferma de stress y ansiedad, no sé quién llegó primero, el huevo o la gallina, cómo dicen.  Pero sobre todo en esta última temporada, que las cosas no van saliendo como lo imaginé o como quisiera, recuerdo que tengo mucho más motivos para ser feliz.  Reafirmo mi FE y mi teoría que todo llegará en el momento exacto, que no tengo que dejar de luchar y esforzarme por lo que quiero, pero que llegará cuando sea el momento.  Cierro los ojos y entonces empiezo a ver las cosas diferente y veo todo lo bueno que me pasa cada día y digo “hoy soy feliz”.

martes, 23 de abril de 2013

Cuarenta


Cada año he aceptado con alegría y hasta con orgullo la edad que cumplía.  Nunca he sido de las personas que se baje la edad o ande enredando.  Al contrario, siempre he dicho con total sinceridad los años que llevo a cuestas, salvo error involuntario.  Además, cada vez que me lo preguntan siempre respondo mi edad, la que sea, añadiendo siempre la frase “y bien vividos y bien disfrutados” y es que es así.  Considero que he tenido y tengo una buena vida.  Cada año he aprendido nuevas cosas, algunas lecciones han sido más fáciles que otras y por lo tanto las etapas han fluido más fácil y otras no tanto, pero a la larga todas son lecciones de vida, experiencias que si se aprovechan bien nos vamos haciendo mejores personas.
Este año no será diferente a los anteriores, aunque mi sensación con la edad que cumplo no es la misma que en los últimos años.
No lo puedo explicar.  Siento que a lo largo de toda mi vida he pasado muchas cosas y como les decía líneas arriba, lo importante es aprovechar las experiencias que nos tocan vivir de la mejor manera posible para avanzar un poquitín en la vida y es lo que he intentado todos estos años.
Pero este año, lo estoy esperando con la misma ilusión de siempre, contando los días que quedan, planeando qué, con quiénes, cuándo, cómo, dónde, etc. etc.…  Sé que como todos los años empiezo a volver locos a los que tengo a mí alrededor, a los que estarán ese día y a los que no para ver cómo me pueden acompañar, y, es que me gusta celebrar mi cumpleaños.  Alguna vez me dijeron que el cumpleaños es como “el año nuevo personal”, es nuestro propio año nuevo, día para reflexionar lo pasado en el último año, hacer nuevos planteamientos, propósitos y celebrar por lo logrado y por las nuevas metas.  Así que fue que encontré la excusa perfecta para celebrar con más gusto mi día, mi cumpleaños.  Ahora que como “santa de pueblo”, si puedo empezar con las celebraciones días antes y terminar días después, tampoco pasa nada.  Hace muchos años, me pedía la semana completa de vacaciones del trabajo para estar tranquila y relajada y organizarme a mi ritmo.
Pero este año, en particular, he asumido que me hago mayor, pero de verdad.  Hace años que vengo justificando mis olvidos, distracciones y ya hasta por gracia diciendo “es que me hago mayor”, y aunque no deja de ser una verdad y como siempre dicen, la juventud se lleva en el alma y en mi alma soy muy joven.  Pero ese no es el problema.  En realidad, tampoco es un problema, creo yo que tiene que ver con una actitud hereditaria con relación a los años que cumplimos y sobre todo cuando llegamos a un número redondo.  Lo explico, desde que mi padre cumplió 32 años y durante los años  siguientes años, cada vez que le preguntabas por su edad, él siempre respondía “casi 40”.  Y así por los siguientes 7 años respondió eso, hasta que por fin, al octavo año, cumplió 40.  Yo he tardado menos o he sido un poco menos exagerada.  En pocos días cumpliré 38, estoy sólo a dos años de cumplir 40!  Es un número que pesa mucho, ¿no creen? 
A veces pienso que los 40 es como la mitad de la vida, porque aunque siempre decían que la mitad son los 50 años, en la realidad (y más aún como están las cosas) poco llegaremos a vivir 100 años, podría ser más probable llegar a unos 70-80 años.  En fin, si los 40 es la mitad de la vida según mi teoría, a estas alturas debería de tener algo más claras las cosas de mi vida, ¿no?  Está claro y sobre todo los que me conocen, que yo soy de “fácil agobiar”.  Entonces llegado a este punto, pienso que sólo me quedan dos años, sólo dos años para terminar de organizar mi vida.  ¡Por favor!  ¡Dos años no son nada!  Si ya han pasado 38 y aún no lo tengo claro. 
De pronto pienso, que esta teoría es sólo una teoría, no demostrada además, porque tampoco puedo decir con certeza que viviré hasta los 70-80 años.  Entonces igual no tengo de que agobiarme.  Simplemente seguir buscando cada día la felicidad, que sabemos que no es un destino, sino un camino, el propio camino de la búsqueda de la satisfacción, de la felicidad misma.
Seguir disfrutando la vida que tenemos.  Seguir calzándonos lo que nos toque cuando nos toque y celebrando todo lo que podamos celebrar, porque para eso nos pasan cosas buenas, para recargar energías y seguir teniendo ilusión y alegría para seguir adelante.
Ya falta poco para añadir una primavera más a mi vida.  Como otros años crearé y buscaré la felicidad para que sea especial y pasarlo genial.  ¿Cómo?  ¡Buena pregunta!  No lo tengo claro, para variar, pero lo que sí tengo claro es que será genial.

sábado, 3 de marzo de 2012

Tanto queda por aprender

Después de tantos años viviendo en España, aunque lo de “tantos” es muy relativo.  Para algunas personas 6 años les puede parecer como “sólo 6 años” y a otras les puede parecer una eternidad, esto es como todo, depende quien lo mire y con qué ojos.  Pero como decía, llevo tantos años por aquí que he tenido la oportunidad de aprender muchas cosas, aprender de las personas, de la vida, del trabajo, de la sociedad, creo que no es posible terminar de enumerar todo lo que uno aprende sólo con cambiar de país y eso que España es bastante latino, de algún sitio hemos heredado muchas costumbres.
He tenido que aprender otro idioma, “español de España”.  He dejado de utilizar el “ok” como conformidad y empezar a usar el “vale”.  Al caerme sentada, ya no me caigo de “poto” si no ahora me caigo de “culo” aunque me duele la misma zona del cuerpo.  También he aprendido a expresarme diferente sobre todo sin esa forma tan latina que tenemos de enrollarnos como persianas para dar una respuesta, ahora intento ser más concreta “sí” o “no” sin dar muchas explicaciones, salvo que sea estrictamente necesario.  Me he topado con algunas personas tiene una manera muy clara de demostrar que con una respuesta clara y concreta les es suficiente y que el rollo siguiente no les interesa.  Me he tenido que acostumbrar a que los domingos no abren los centros comerciales, tiendas, bancos ni nada.  Más aún, que los bancos sólo están por las mañanas, salvo un banco en algún centro comercial que también está por las tardes.  Para lo demás tienes que organizarte bien o dejarlo para el sábado.  Por otro lado, ahora conduzco con mayor tranquilidad y menos agresividad.  No tengo que ir a la defensiva intentando que un taxi o combi me cierre el paso de pronto o evitar caer en algún hueco.  Vas más tranquila, aprendí el significado real de las líneas en las pistas, cada uno en su carril y hay que respetarlo.  También voy más tranquila por la calle, aunque la paranoia es difícil de perderla.  Cuando siento que alguien viene detrás inmediatamente me giro, mis sistemas de seguridad y autoprotección se ponen en alerta y mi paranoia se activa, bajo la velocidad al andar, me hago a un lado y simplemente dejo pasar a la persona, respiro profundo y sigo andando.  Es una pena que esas cosas no las podamos apagar con un switch de la cabeza y estar relajada.
También he podido conocer muchas personas y con una forma de pensar diferente a la nuestra, está claro que todos pensamos diferente, pero a pesar de ser de cultural similares hay muchas cosas que nos diferencian.  Cuando recién llegué, a las personas que conocía llamaba mucho la atención o a algunas personas les costaba entender cómo había podido dejar mi país, mi familia, mis amigos, mi entorno para viajar al otro lado del mundo y empezar una nueva vida aquí.  Intentaban plantearlo como una alternativa para ellos mismos, pero no lo veían posible.  Luego entendí que los latinos tenemos siempre la idea y posibilidad de migrar en la cabeza, es algo que viene con nosotros, en nuestro sistema operativo, es una alternativa que siempre tenemos, como un plan B.  Es algo que lo llevamos dentro, no sé por qué, quizá tenga ver con la situación política-social-económica de nuestros países y que se transmite de generación en generación y siempre tenemos esa puerta abierta.  Aquí en España se escucha ahora a más personas que ya consideran salir de España en busca de trabajo y mejores alternativas, como nosotros.  De todas estas personas, hay tantas que son tan abiertas y amablemente te permite entrar en su entorno y así empezamos a hacer nuevos amigos.  Todos tenemos que estar abiertos a conocer nuevas personas y de todas estas personas nos quedaremos con pocos nuevos amigos.
Puedo decir rápidamente que la vida fuera de nuestro país es dura o difícil porque necesito de mi familia o amigos en determinados momentos, pero también me ha enseñado a buscar dentro de mí la fuerza necesaria para salir adelante, para intentar hacer realidad los sueños y metas que me voy planteando en lo que llevo de vida y poder afrontar todos los problemas y dificultades que se han ido presentando a lo largo del camino.  Me ha enseñado a estar y mantenerme más unida a Jorge y los chicos.  Agradezco también a Dios y a la vida que mis padres también están acá.  Somos una familia y finalmente nos tenemos los unos para los otros y eso se aprende sólo viviendo la vida.
He aprendido mucho, muchísimo de la sociedad, de la particular forma de ser y llevar la vida, además he aprendido mucho de las personas de su forma de ser.  He aprendido el valor de la lealtad y amistad verdadera.
Todavía queda tanto por aprender.  Nunca terminaré de aprender de cada situación que vivo y de cada persona con quien me topo.  De las personas intento sacar lo mejor, lo que me puede servir como ejemplo para intentar ser mejor cada día, pero tristemente también nos topamos con personas que nos sirven de ejemplo de las cosas que no debemos hacer, que no debemos repetir.  También tenemos que agradecer por encontrarnos con estas personas porque también nos enseñan de qué manera no debemos ser o de qué manera no debemos actuar.
De las situaciones aprendo cada día la causa, su efecto y las consecuencias.  Aprendo que me afrento día a día a muchas situaciones y muchas veces voy superando problemas que en un inicio pienso que no seré capaz o dude de mi propia fuerza interior.  No dejo de luchar y seguir planeando y teniendo planes, pero también pienso que si las cosas no salen como yo quiero o pienso será lo mejor, es porque Dios tiene preparado algo mejor para mí y tengo que tener paciencia y seguir luchando por mis sueños que todo se irá acomodando para que todo fluya como tiene que ser para tener una vida tranquila.
No dejaré de tener planes, de aprender de la vida y las personas que conozco, de vivir cada día disfrutando como si fuese el último e intentar que mañana sea mejor que hoy.

jueves, 12 de enero de 2012

En el mundo de los ciegos…

Hace unas semanas pensaba en las relaciones con otras personas y hace un par de días hablaba con una muy buena amiga sobre este tema también y es que llega un momento de que tenemos que rodearnos de personas que sean positivas para nuestra vida.  No quiero que se malinterprete la idea, ni piensen que sólo interesan determinadas personas por su “positivismo” o por conveniencia o por lo que puedas sacar a cambio ¡NO!  Pero es verdad que necesitamos tener cerca personas que nos ayuden y motiven a ser cada día mejor persona.  Una amistad es un intercambio de experiencias, ayuda, consejo, alegrías,  tantas cosas que van más allá de lo material, es más emocional que otra cosa.   Una relación no es en la que uno tira y tira del carro, mientras el otro va mirando el paisaje con el viento rozando sus mejillas, saludando a la gente pasar.  Una amistad es una relación de reciprocidad.  Hoy por ti y mañana por mí.

A lo largo de nuestra vida vamos conociendo muchas personas y de todas son muy pocas las elegidas para considerarse amigos.  En todo momento necesitamos en nuestro entorno personas que nos acompañen.  Es verdad que a veces tenemos amigos que están pasando un mal momento, andan con poco o mal ánimo.  En esos momentos es cuando nos toca ser la mitad que apoye y ayuda, pero siempre tenemos que ser la mitad de carga ni cargada.
Pero, ¿qué pasa si en determinado momento las cosas no están saliendo como queremos o deseamos y empezamos a tener alguna carencia o dificultad?  Va pasando el tiempo y de pronto miramos desde atrás hasta ahora y nos damos cuenta que han cambiado muchas cosas, hasta las personas que tenemos cerca, que son muchas veces personas que están en esa misma situación que nosotros.  Por algún motivo nos hemos alejado de personas que nos recuerden nuestras carencias o dificultades.  Es nuestro subconsciente que nos protege de lo que nos pueda causar dolor y al ser todos iguales, creemos no hacer sentir mal a nadie y sobre todo, no nos sentimos mal nosotros mismos.  Es un sistema de autoprotección válido, hasta cierto punto.
Otro ejemplo es una película que vi alguna vez, imagino que era  cómica, aunque ahora no recuerdo bien de que iba ni como se llamaba, pero había alguna escena en la que una chica, de apariencia normal, buscaba que sus amigas siempre sean más desfavorecidas o simplemente más feas que ella para así asegurarse de ser siempre la más guapa del grupo y tener más éxito con los chicos.  Es otra forma de protección del subconsciente, rodearse de personas con las que siempre podamos brillar y deslumbrar.  Aunque a veces es necesario no ser la persona más inteligente, guapa, acomodada o simplemente brillante del grupo, algunas veces es suficiente ser “normal” y acercarnos a otras personas que nos puedan ayudar a salir a flote, a ver las cosas desde otra perspectiva.  Es así como, con algunas personas somos nosotros los que tiramos del carro para apoyar y a veces tenemos que dejar que tiren un poco de nuestro coche para recuperar energías y retomar nuestra propia vida empezando a solucionar nuestros propios temas pendientes.

Aunque digamos que no, las personas siempre estamos comparando todo.  Entonces, comparamos nuestra vida, lo que tenemos, lo que nos falta y deseamos con la de estas otras personas que tenemos a nuestro alrededor y pensamos que finalmente somos afortunados de estar mejor o no tan mal o que nuestra vida en ese momento, a pesar de las dificultades no sea tan dura o difícil como la de otras personas que nos rodean.  Nuestro subconsciente nos protege y nos hace ver lo que tenemos y nos hace sentir afortunados o menos desafortunados, pero olvidamos nuestras propias necesidades y lucha del día a día por recuperar lo perdido o lo que nos hace falta.  No estoy diciendo que tenemos que abandonar a nuestros amigos cuando tienen problemas.  De ninguna manera, sólo digo que tenemos que ser conscientes de nuestras posibilidades, necesidades y como hemos comentado en la publicación anterior “caridad empieza por casa”.  En algunos casos nos creemos súper héroes, capaces de solucionar los problemas ajenos y nos olvidamos que nuestros propios que también requieren solución.
Durante los días de fiestas me pasó algo así.  Una persona a la que admiro mucho y me siento muy bien hablando con ella, se me acercó y me dijo “qué te parece si después de fiestas nos apoyamos y empezamos a hacer régimen (dieta) e intentamos bajar de peso…”  Me sentí bien, encontré apoyo en un tema que realmente sé que es importante para mi.  Entonces empiezas a comparar, a imitar, te sientes apoyada y te das un poco más de fuerza de voluntad para conseguir alguna meta.
Cuando nos preocupamos más por ser el súper héroe ajeno intentando solucionar sus problemas, se nos pasa y no nos damos cuenta que nosotros tenemos nuestros propios rollos, que tenemos que ser nuestro propio súper héroe, colgar la capa (de súper héroe) y coger el toro por las astas, asumiendo un nuevo reto, sabiendo que no estamos solos y tenemos apoyo.
Ya lo dice un viejo refrán “en el mundo de los ciegos, el tuerto es el rey”.  No seamos el tuerto del mundo de los ciegos, busquemos a los que ven mejor, para que nos puedan guiar y tirar de nuestro coche el rato que sea necesario, para que nos motiven y nos hagan ver que hay más cosas y que podemos salir adelante.
Ya por último, quería compartir una frase que escuché hace pocos días “La suerte no es más que haber aprovechado las oportunidades que nos pone la vida.  Si dejamos pasar las oportunidades podemos decir que tenemos mala suerte, pero si aprovechamos las oportunidades decimos que tenemos buena suerte”.  Entonces no dejemos de aprovechar cada momento, cada oportunidad y vivir cada minuto y así tendremos una vida llena de suerte para disfrutar y compartir.

viernes, 6 de enero de 2012

Un año después…

Hace justamente un año me atreví a tocar la puerta de tu vida, intenté quitarte un poco de tu tiempo y ofrecerte mi vida a través de mi blog “como mi vida misma”.
Hoy, un año después, cuento con 33 seguidores, habiendo publicado 31 artículos o e experiencias sobre mi vida, con más de 4.400 visitas y un par de veces más de 100 visitas en un solo día.  Siento una felicidad tan grande que no tengo palabras de agradecimiento.  Son tantísimas visitas, cuántas personas compartiendo mis experiencias, alegrías, historias, sentimientos.  En resumen, cuántas personas compartiendo mi vida.
Tengo que hacer un agradecimiento especial a los 33 seguidores, que son aquellas personas que me han dado su confianza y me han motivado para seguir escribiendo.  Cada vez que veo que hay un nuevo seguidor siento un apoyo muy importante que me hace pensar que, a pesar de las carencias literarias que pueden haber en mis historias y redacción, les gustan mis historias y comparten conmigo las aventuras de mi día a día.
Además están todos los comentarios que me dejan en el blog.  Hay quienes son fieles dejando sus comentarios en casi todas las publicaciones.  ¡Gracias!  Así podemos “conversar”, me hacen apuntes o añaden comentarios a la historia.  Es importante porque muchas veces aclara situaciones o me dan otros puntos de vista sobre el mismo tema.  ¡Me gusta mucho recibirlos!  He visto que muchos usan sus propios nombres, otros usan pseudónimos y otros se quedan como anónimos.  A los que puedo reconocer, siempre intento, en privado, agradecer el tiempo que se han tomado en leerme, saludarlos y establecer una pequeña conversación más privada.  A los que se quedan como anónimos, pues anónimos.  No les voy a negar que leo y leo varias veces el comentario intentando descubrir quién es, pero luego entiendo que si lo hace así es porque eso quiere y hay que respetarlo.  O que simplemente se olvidó de firmarlo.  También están los lectores “incognitos” que me mandan mails privados, comentando regularmente el blog.  Gracias a ti también porque cada comentario, mail y saludo vale mucho para mí.  Todos los comentarios me acercan más a cada uno.  Aunque pueda sonar un poco repetitivo, me motivan y empujan a seguir adelante.
Y ya terminar les voy a contar más cosas que sé por la información que ofrece el propio blog.  Parte de la información que hay es que puedas saber desde que países leen las publicaciones y ahora sé que me leen en muchos países del mundo, muchos más de los que yo pude imaginar alguna vez.  La mitad de los visitantes al blog están en Perú.  Luego casi pisándose los talones entre ellos están los visitantes de España, EE.UU. y Alemania.  Pero no son los únicos países desde donde me visitan, ya iban a decir que soy exagerada al decir “en muchos países”, para completar la lista de los “Top 10” están los lectores desde el Reino Unido, Suiza, Argentina, Canadá, Austria y Chile.  Gracias a todos!
Y luego están los visitantes de Rusia, Japón, Letonia, Australia, Pakistán, China, República Dominicana, Paraguay, Honduras, México, Colombia, Ecuador, Francia, Bélgica, Guyana, Brasil e Italia.  Espero no olvidar a nadie.  Muchas gracias por leerme y seguirme.
A los lectores más recientes, los invito a leer las primeras publicaciones y quizá puedan conocerme mejor y sepan por qué escribo.  Empecé con lo del blog hace un año como una forma de expresión y sobre todo para seguir manteniéndolos al día de mi vida, sensaciones, experiencias y mis historias y vivencias
Cada uno tenemos algo que nos gustaría hacer para expresar lo que llevamos dentro.  El año pasado, como propósito del 2011, tomé la decisión de lanzarme a la piscina literaria y empezar con el blog.  No sabía lo que pasaría, ni como reaccionarías al leerme y si te gustaría o no, si me seguirías leyendo o no.  Tantas dudas, pensamientos, tantas cosas, pero ahora, un año después me siento tan satisfecha y feliz gracias a ti.
Otra vez (y nunca me cansaré) gracias por leerme, seguirme, comentarme y estar cerca a través de la lectura del blog “Como mi vida misma”, que no es más que eso, un poco de mi vida, en blanco y negro.
Los veo otra vez en la próxima publicación.
MUCHAS GRACIAS

miércoles, 4 de enero de 2012

Eres importante para mí

Ya van pasando los días festivos y aunque acá todavía nos queda la visita de Los Reyes Magos.  En la víspera iremos a ver la cabalgata, como los Reyes Magos y todo su séquito entran a la ciudad y luego por la mañana estarán los regalos o golosinas que los Reyes dejan a los niños.
No hay que negar que estos días navideños nos ponen siempre más sentimentales y analíticos emocionalmente.  Entonces luego de tanto análisis y más nos vamos dando cuenta de algunas cosas, que nos alegran el espíritu y otras que nos hacen notar que estamos quemando cartuchos en gallinazos.
Como alguna vez he comentado, es importante que todas las relaciones personales sean recíprocas.  No sólo es importante en las relaciones de pareja, es también muy importante en las relaciones familiares y amicales. 
Por regla general se asume que las relaciones familiares tienen que ser buenas, agradables, de lo mejor.  Pero conforme pasan los años nos vamos dando cuenta que no siempre es así.  Ya lo dice el viejo refrán “a los amigos los eliges y la familia te toca”.  Entonces muchas veces terminas tirando hacia tus amigos porque te das cuenta que tanto tu familia como tú mismo tienen diferentes prioridades en la vida y quizá por eso te unas más a los otros y es que pueden tener intereses comunes.  Aunque hay que decir que hay muchas familias que tienen una muy buena organización y hacen que las relaciones funciones a pesar de la diferencia de intereses y prioridades.
Aunque siempre he sido de la idea, de los que les digo líneas arriba, que las relaciones deben ser recíprocas en el cariño e interés, no había profundizado tanto en el tema hasta hace unas cuantas que conversaba con mi amiga Carolina Herrera y Jorge sobre las amistades, sentimientos, reciprocidad y todo eso.  Comentamos que uno tiene en la vida sus personas importantes, indispensables o en una sola y única palabra “prioritarias”.  Son aquellas personas con las que compartes cada cosa de tu vida, las cosas felices, las penas, los dolores y las alegrías, a las que llamas para contarles un proyecto y sobre todo porque quieres escuchar su opinión y comentario porque lo consideras importante para seguir tu camino y tomar tus decisiones.  No confundir con no tener capacidad de decisión o ser dependiente, hablo de esa voz que sabes que es incondicional y sobre todo objetiva, que te dice las cosas como son y así puedes decir lo mejor.
Es inconsciente pero se asume como obvio que así como tú consideras una prioridad a una persona, ya sea familia o amigo, esta persona también te considere alguien importante en su vida, te demuestre su cariño, afecto, te tome en cuenta.  Pero ¿qué pasa si de pronto te das cuenta que esa persona a la que tú consideras prioridad, a ti no te tiene entre sus prioridades?  Está claro que no podemos obligar este sentimiento ni decir a nadie que prioridades tiene que tener.  Pero realmente duele cuando te das cuenta que esos sentimientos que tú tienes por alguien no son recíprocos.
Es duro aceptar que no eres importante en la vida de alguien a quien tú estimas, pero tampoco es el fin del mundo.  Tienes dos alternativas, seguir por el mismo camino, desviviéndote por esa persona, sabiendo que ella no te tiene al mismo nivel o cambiar un poco tú actitud, sin pelear ni nada, pero reconsiderar tus prioridades.
La primera opción se puede considerar, en primera, la más correcta y honorable, pero seamos sinceros, también tenemos sentimientos y duele profundamente darnos cuenta de la no reciprocidad.  Entonces, la segunda alternativa termina siendo la más justa para uno mismo, porque de la otra manera, terminas viviendo para otros, pero no cuidas tus sentimientos y si no te cuidas tú mismo ¿Quién lo hará?
En la publicación anterior les decía que cada año nos da una lección de vida importante, es un curso intensivo de un tema que tenemos que mejorar para ser mejores personas.  OJO! Ser mejores personas no significa ser más caritativo, bueno o parecerlo, es ser uno mismo mejor persona, partiendo desde sí mismo, de nuestro interior, de la búsqueda de nuestro crecimiento y paz interior y luego transmitirlo a las personas de nuestro alrededor.
Entonces pienso que ya sea el último capítulo de mi lección del año pasado o el primero de este año, tengo que aprender a organizar mis personas prioritarias.  Hacer un repaso general a todos e intentar ubicar a cada persona en el lugar que realmente le corresponde, para que la relación sea recíproca.
Tengo que reubicar a muchas personas incondicionales que están ahí siempre para mí, para mis alegrías y mis rollos y sacarles el polvo de encima y darles un lugar importante.  Pero por otro lado, tengo que sacar mi escoba y limpiar mi vida de personas que me han demostrado claramente con sus actos y en algún caso hasta por escrito que en este momento de sus vidas, yo no formo parte de ellas.  Mi vida está pasando al lado de su vida, pero no se cruzan.
Ya le he dado muchas vueltas a este tema y es verdad, es necesario valorar a las personas que tengo cerca, a las que me quieren, lo demuestran y se preocupan por mi y los míos, a aquellas personas que comparten su vida conmigo.
El resto, bien, siguen teniendo un lugar en mi vida, claro, no podemos hacer un “delete” a nadie y tampoco tenemos que pelear, pero si podemos de alguna manera, alejarnos, como dicen acá “hacer que corra el aire”.  Este tiempo y la distancia nos hará ver las cosas de otra manera y quizá esa persona pueda sentir algún cambio y también analice la relación entre los dos.
La vida y las relaciones son muy complicadas.  Hagamos el intento de hacerlas más sencillas, accesibles, transparentes.  No estamos obligados a querer a todos por igual, pero si tenemos la necesidad de sentirnos queridos.  Tenemos que ser sinceros con nuestros sentimientos, tenemos que cuidar de nuestro cuerpo y de nuestra mente para lograr un equilibrio en la vida.
Espero que las personas que son prioridad en mi vida lo tengan claro.
Seamos felices!!! Disfrutemos de la vida y de las personas que nos rodean y quieren de verdad.

martes, 27 de diciembre de 2011

Propósitos para el nuevo año

Ya pasó Navidad y vamos recuperando nuestros estándares de sentimientos, quiero decir, dejamos de estar tan sensibles, tan reflexivos y volvemos a ser como siempre.
Ya ahora sólo pensamos que el 28 será el día de los Santos Inocentes, como se llama formalmente por aquí.  Yo hace mucho hice una broma de los inocentes y me regresó.  Les cuento, ese día mandé por mail diciendo que estaba embarazada y blah blah.  Mi plan era que al cabo de unas horas enviar un segundo mail con letras enormes poniendo “FELIZ DÍA DE LOS INOCENTES” y listo!  Según yo, la gran broma.  Pero lo que no calculé es que en estas fechas hay mucha gente de vacaciones y que leyeron el mail varios días después, que mi segundo mail casi no le hacían caso o no entendían de que iba porque como habían pasado lo días… En fin, un caos, para luego en un par de semanas más tener que decir que en realidad sí estaba embarazada, sólo que no lo sabía ni tenía idea que podría ser así y que la inocente, finalmente fui yo misma.  Así que ya ahora me cuido de las bromas que hago y considerando esa experiencia, intento, si realmente hago algo, que sea algo súper positivo, por si regresa, que regrese bien, ¿no creen?

Y después según va pasando la semana vamos afinando los planes porque falta menos para celebrar el año nuevo.  ¿Qué haremos?  ¿Cómo queremos terminar este año y empezar el nuevo año con la ilusión y esperanza que sea mejor que el año que termina?  Nos llenamos de una felicidad eufórica.  Queremos que los días pasen rápido para ir a alguna fiesta, reunirse con los amigos y dejar atrás todo lo malo del año que termina.
Pero de verdad ¿es tan malo el año que termina?  O simplemente vemos con tanta ilusión el nuevo año y pensamos que todos los problemas se solucionarán como por arte de magia, cumpliremos, como en ningún año anterior, los famosos “propósitos del año” que nos planteamos para ser mejores personas, alcanzar metas personales o laborales y tantas cosas más.
Igual yo siempre termino cada año pensando que el que termina ha sido un año muy duro.  Cada uno es duro en un aspecto de mi vida.  Es decir, como que cada año se me prende por algún tema que tengo que trabajar y madurar.  No es que para el año siguiente se arreglen o solucionen completamente los problemas, pero por lo menos he aprendido algo y puedo controlar mejor la situación o cambiar de estrategia para superarlo.
Este año que termina me ha enseñado mucho en el aspecto emocional.  Los primeros meses del año iban pasando tranquilos, con buenas vibras, a pesar que Jorge fue despedido de su trabajo a causa de la famosa crisis española.  Tuvimos que valorar y llegamos a pensar que era positivo, pensar que era una oportunidad para que se actualice, estudie y pueda aplicar a trabajos que no sólo sea dinero, si no también satisfacción personal, que es muy importante cuando tenemos que hacer algo tantas horas al día.
Pero para la mitad del año recibimos una noticia muy dura, la enfermedad de la madre de Jorge que nos sacudió mucho y tiró todo lo que podíamos haber pensado para ese año y tuvimos que, sobre la marcha replantear muchas cosas.  Ya saben que viajamos a Lima.  Pasamos unos buenos días con familia, amigos, aprovechamos de iniciar algunos trámites y gestiones pendientes.  Dios me dio la oportunidad de despedirme de mi abuelo que pocas semanas que regresamos falleció.
Van pasando los meses de tanta agitación emocional.  Nos enteramos de los nuevos bebés que nos acompañarán el próximo año y que siempre son una ilusión y alegría, recordar el milagro de la vida y lo (más) guapas que se ponen las mamás.
El año va terminando, las guapas madres están más guapas y más embarazadas, contando los días que faltan.  Tanto sobrino nuevo al caer me llena de ilusión.  Además la madre de Jorge va lidiando con la enfermedad y cada día, que esto es lento, va ganando pequeñas batallas, aunque sabemos que hay días duros y eso también es una tranquilidad.
Durante este año he conocido a mucha gente.  He tenido que hacer una limpia emocional.  Ver y analizar a las personas que son “mi gente” de verdad y mantenerla cerca para los días difíciles y recordarles que yo siempre estoy ahí para sus días difíciles.
Entonces, ¿este año ha sido realmente tan malo?  Pues ¡no!  Ahora tenemos nuevos planes, nuevos sueños.  ¿Propósitos?  Pues no sé, nunca he sido de “propósitos para el nuevo año”, salvo el año pasado que en estas fechas decidí que no pasara enero sin empezar con este blog.  Lo hice.  Me siento satisfecha porque lo logré.  En estos días pienso en algún nuevo proyecto para el 2012.  Algo racional y real que me pueda plantear y realmente esté preparada para cumplirlo.  Lo que sea será con esfuerzo, que en esta vida, nada nos cae del cielo, nada es gratis.  Aún me quedan días para definir mi “propósito del 2012” y algunos días más para empezar a ponerlo en marcha.
Entonces, ¿el nuevo año será tan bueno como lo imagino?  O en realidad ¿es mi deseo que este año termine y con él ciertas cosas para que el nuevo año, me sorprenda con algo nuevo que aprender y lo que este año me resultó ser “piedritas en el zapato”, el año próximo vea como todo, con esfuerzo se vaya desarrollando de la mejor manera?
Sí! Estoy segura que el 2012 será un mejor año.  Tendré un poco más de experiencia, las personas que están ahora a mi alrededor, están ahí porque yo significo algo en sus vidas, porque de alguna manera soy una de sus prioridades.  Y porque hay muchas personas que significan mucho para mi y son una prioridad en mi vida y me resulta importante tenerlas cerca.  Eso es algo que le debo a este año que termina.
Empezaré el nuevo año con mucha ilusión y el deseo de ser mejor persona.  Quiero celebrar el 31, sentirme alegre y feliz.  Brindar por el año que termina con todo lo bueno que me deja, por las lágrimas derramadas y las carcajadas hasta que me falte el aire.  Feliz por la familia que tengo a mi lado y con quieren podré compartir unos lindos días en el Pirineo.  Transmitir alegría e ilusión a los chicos y que sepan que por más difícil que se vea la situación en determinado momento, siempre, siempre tenemos que tener FE y creer que todo siempre será mejor.
Sigamos contando los pocos días que nos quedan, hagamos repaso del año que se va y los propósitos para el nuevo año, que siempre es bueno tener nuevas metas en nuestras vidas para recordarnos que seguimos vivos y con sueños y proyectos, que sacar adelante.
Ser felices, disfrutar de cada día y pasarlo muy bien.
Feliz 2012!!!! Recibirlo de la mejor manera posible para ser felices y esa sensación la recordemos durante todo el año, sobre todo en los días difíciles.
FELIZ 2012!!!