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lunes, 13 de enero de 2025

Una despedida a la distancia

Desde lejos, las cosa se sienten de una manera muy diferente. 

Cuando tomas la decisión de dejar tu país y buscarte la vida en otro lugar, tienes que asumir que desde el momento que te subes al avión, o lo que sea, justo desde ese momento te perderás muchas cosas y muchas otras no las volverás a vivir como antes: bodas, nacimientos, celebraciones, muertes y festividades como la Navidad, entre otras.

Hoy me centro más en la muerte.




Estos últimos años he tenido que despedirme de varias personas importantes para mí. Lo que ha sido diferente es la distancia.

Esta es una de las publicaciones que tenía en el tintero desde finales del 2023, esperando darle una vuelta y que vea la luz. Y finalmente ha llegado su momento.

Una amiga muy especial murió en noviembre del 2023. Todo fue rápido, muy rápido, demasiado rápido. Me hubiera gustado tener más tiempo, ser más consciente de lo que estaba pasando y de lo que pasaría. Todos deseamos tener un rato más con esas personas que se nos han adelantado. 

Si alguien muere y estás allí, durante unos días tu vida se detiene, cambia de ritmo, te mueve desde los cimientos y te recuerda, otra vez, que sólo estamos de paso. Vas al velatorio o tanatorio, ves a la familia, otros amigos en común, lloran y recuerdan juntos a esa persona que ya no está.

Pero, ¿qué pasa si estás lejos? Esos días se convierten en momentos intermitentes que avanzan y se detienen, te paras, respiras y piensas. Piensas y recuerdas que estamos de paso, recuerdas a esa persona y que no le podrás dar un último abrazo, aunque unos días antes hablaste con ella y le dijiste muchas cosas. Ahora ya no está más entre nosotros, como otras personas que se nos adelantaron.

Todos buscamos la manera de sentir menos dolor ante estas situaciones. Soy consciente que en estos momentos me vuelvo más racional de lo habitual. Intento ver el lado bueno, que si lo piensas, siempre lo hay. Se acaba el dolor físico para esa persona y su familia y tantas otras cosas más.

Eso en los momentos racionales, pero,  y el resto de esos momentos intermitentes que interrumpen tu rutina diaria y estás a solas o en silencio?

Recuerdo su vida, su esfuerzo, su dolor, sus alegrias, sus logros, sus metas y todo eso que ya pasó. Pienso lo que es justo o injusto y desde mi punto de vista, todo debió ser diferente y se resume en un ¡NO ES JUSTO! A veces, la vida es un caca.

Ella siempre fue una gran luchadura porque la vida no le dio otra opción y después de varios meses luchando contra el cáncer, su cuerpo, finalmente descansó. Nunca se dejó vencer, luchó cada día, día a día, sin perder la esperanza y la sonrisa. Cuando le dijeron que ya no había más que hacer, tampoco se rindió, yo creo que ella no sabía como hacerlo. Se resignó y aceptó que su hora estaba cerca. Preparó y arregló todo. Al hablar con ella te dabas cuenta que ya había aceptado su destino, una vez más, que le tocaba ser (aún más) fuerte.

Prepararse emocionalmente para algo así, si lo piensas bien, tiene que ser muy fuerte preparar a tus hijos, amigos y a ti misma para algo tan definitivo.

A la distancia percibía que se estaba preparando. Recordaba a otra amiga que una vez me dijo que cuando sabes que tu hora está cerca, hay que prepararse. No se trata de perder la esperanza, se trata de aceptar una realidad y aprovechar la oportunidad de hacer y decir lo que es realmente importante, de aprender a despedirse.

Ella aprovechó esa oportunidad y, tengo la sensación que las cosas fueron como ella quería, como lo expresó y organizó.

Aquí comparto una canción que “robé” del perfil de una amiga 2 o 3 semanas antes. La escuché y presté atención a la letra, aunque también tiene un ritmo pegajoso. Te pido escuchar la letra con atención. Quizá conoces ya esta canción, quizá no. Quizá te llamará a la atención hablar del día de la muerte con un ritmo tan alegre. No está mal pensar en eso.

Luego me enteré que durante el velorio de mi amiga pusieron esa canción “porque era la canción de su mamá”.

Dale al volumen, escucha la letra, sigue el ritmo.


Me faltó ese último abrazo en persona, aunque nos lo dimos en las últimas llamadas, videollamadas, audios y mensajes. Esto calma un poco el dolor, pero no es suficiente.

Querida M.K. te recordaré siempre como esa mujer guerrera y luchadora hasta el último dia. Una gran amiga, con un gran corazón. Nunca olvidaré los Zigarrettenpause para hablar un poco y cortar la rutina del día a día en la oficina.

Gracias por tu amistad y ejemplo, siempre estarás en mi mente y en mi corazón.  Miles de besos al cielo!

¡Mientras vivas en los recuerdos de los que te queremos no mueres!

martes, 31 de diciembre de 2024

De vuelta

… y espero que sea por mucho tiempo.

Durante mucho tiempo he estado lejos del teclado, de mis notas y bloqueando mis pensamientos e ideas. En mi cabeza había demasiado ruido y no lograba descifrar qué me decían. Y no es que ahora se hayan callado, pero, por fin, puedo entender mejor lo que dicen y, sobre todo todo, ya no hablan todas a la vez y a gritos, ya hay armonía.

Cuando estás así y tienes tantas cosas en la cabeza, cuesta priorizar lo que hay que hacer en cada momento, cada día. Bueno, como a todos, se nos van presentando nuevos retos, algunos nos hacen apretar los dientes, tomar aire, secarte alguna lágrima, aceptar y actuar y el tiempo te va demostrando que algunas veces es lo mejor que te puede pasar.

Y, aunque decía que el ruido se ha organizado mejor, ya tiene un idioma que reconozco, un ritmo que a veces me permite bailar y disfrutar, aun me cuesta coger el boli otra vez y empezar a escribir, organizar las ideas con un orden lógico, que transmitan un poco de mi, de mi vida y mis experiencias.
La lluvia de ideas, a ratos, se hace tormenta, con rayos y truenos y es como intentar salir sin paraguas, no sabes cómo, pero hay que hacerlo. 

Durante esta (larga) temporada alejada han pasado muchas cosas en mi vida, personal, familiar y profesional. Y enfrentando y asumiendo lo que toca con la mejor actitud, como siempre y para todo.

Algunos cambios son más fáciles de “implementar” que otros, unos cuestan algo más, hasta algunas lágrimas, pero lo bueno es el punto en el que ya estamos, cuando todo empieza a tener sentido, el agua vuelve a su cauce y vuelve la paz a la mente y al corazón.

Como toda etapa de cambio descubres a personas y otras se descubren. 
Se cae ese filtro “embellecedor” con el que veías a algunas personas y ves con claridad lo que hay en verdad, la cara sin filtro, sin máscara, sin maquillaje. 
¿No te ha pasado alguna vez que ves la foto de alguien y cuando la ves en persona no te queda claro si es la misma persona hace 20 años o su hermano/a pequeño/a o la vecina de enfrente? Pues algo así, se cayeron las máscaras y todos estamos sin maquillaje, tal cual.

Lo que sí hay que resaltar es que descubres a más personas increíbles, que sí valen la pena. Además, regresan personas de tu pasado, de alguna vida anterior, que te hacen retroceder emocionalmente a otras etapas más "fáciles" y valoras esas amistades verdaderas a pesar de los años.
Y, por otro lado, confirmas tristemente algunas de tus sospechas y aceptas que con algunas personas, “más lejos, mejor”.

Por ir resumiendo, así han sido mis últimos años en silencio, pero aquí estoy de vuelta, renovada y recargada, como una ExWoman (de los X-Men).

Mis propósitos para el 2025 aún los estoy escribiendo. Tengo varias ideas y propuestas, pero no quiero rellenar una lista a lo loco, quiero una lista que sea real y verdadera y que sea posible cumplir. ¿De qué me sirve una lista de imposibles, que sólo me causarán frustración y decepción al final del año?

Aquí estoy, de vuelta. Espero que quieras seguir acompañándome en esta aventura, como mi vida misma.

¡¡¡Feliz 2025!!!

Que no te falte salud, trabajo, mucho amor verdadero y lo que necesitas para ser un poco más feliz cada día.

... hasta la próxima.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Me perdí

Pero ya me encontré

 
¿Cómo explico este sentimiento?

Sé que desde hace mucho tiempo no publico nada y, aunque lo intentaba y tenía algunos apuntes en mi libreta, no lograba callar las voces que gritaban alteradas en mi cabeza y que no me permitían escuchar con claridad lo que me querían decir.  Estaba confundida, buscando ocupar mi tiempo para no escuchar lo que mis pensamientos querían gritarme.  ¡Reacciona!  Las emociones me afectan mucho cuando se trata de poder escribir (o no).  Este es el motivo por el que algunas veces me pierdo, pero esta vez, después de trabajar duro en mis capas más profundas, por fin me encontré.  ¡No fue fácil!  

¡Sí se puede!
Lo primero que tuve que hacer fue aceptar que estaba en uno de esos momentos donde tienes que repasar y revisar muchos aspectos mi vida y desde ahí empezar a trabajar aspecto por aspecto, punto por punto.  Por suerte, este trabajo interior no lo tuve que hacer sola, siempre se presenta alguien en tu vida en el momento exacto y es la personas o personas que me han ayudado con este trabajo interior con una frase de apoyo, diciendo las palabras adecuadas y, sobre todo, hablando desde un punto de vista objetivo y positivo.  Al principio me costó ver claramente lo que tengo delante mí, cuáles eran mis sueños, mis metas, qué tan lejos o cerca estoy de hacerlas realidad y si realmente estoy en ese camino o si he tomado algún desvío temporal o definitivo.

Entendí que me había perdido entre mis pensamientos, mis deseos, mis sueños y mis metas.  Me perdí intentando encajar donde no siempre encajaba.  Me perdí siendo alguien que no era.  Me perdí ahogada por la vida diaria, las responsabilidades, intentando cubrir (muchas veces de manera infructuosa) las necesidades de otros, anteponiendo su felicidad a la mía, me perdí cuidando a otros, me perdí dejando de sentir, me postergué hasta la última posición, dejando siempre un sitio libre delante de mí por si surgía algo más urgente.

Entendí cosas que de mí misma que ya no recordaba.  Duele crecer, duele entender, pero después de esa etapa oscura, viene la luz, la claridad.  Entendí que tengo que encontrar mi lugar, mi entorno, uno que me genere paz interior y que me motive.  Entendí que la mi vida es hoy, no ayer, ni mañana.  Me di cuenta que sufro de eso, de vivir pensando en el mañana sin darme cuenta de lo que tengo hoy.  Aunque que tengo alguna conversación y abrazo pendiente, el pasado lo tengo bastante superado.  Mi problema real siempre ha sido el mañana, adelantarme a lo que podría pasar, como si tuviera una bola de cristal que me muestre claramente cómo será el día de mañana.  Me di cuenta que hasta ese momento mi cuerpo y mi YO interior eran dos seres independientes, que no se relacionaban, se habían peleado.  Mi cuerpo daba señales de que seguía ahí a través del dolor.  Mi mente me recordaba que seguía ahí planeando el mañana, siempre mañana sin creer realmente que pueda llegar “ese” día.  Entendí finalmente que YO tengo que vivir mi vida y no permitir más que los días pasen sin darme cuenta, sin vivir, sin respirar, sin sentir.

Mi frase es “Aquí y Ahora”.  Disfruto de las pequeñas cosas de la vida, que son las que realmente me hacen sentir feliz y realizada cada día.  Recordé que yo ocupo un lugar importante en mi vida.  Recordé mis sueños, proyectos, mis metas a corto y largo plazo.  Recordé que si yo estoy bien, puedo preocuparme por otros.  Recordé lo que es SENTIR.


Este post ha sido como un tapón, sentía la necesidad de contarles por qué me perdí y después de este artículo estoy segura que empezarán otra vez a fluir otros.  Es una etapa de luz.

Y volvemos a esos lugares donde todo está en paz



sábado, 29 de junio de 2013

Cuando aprendí a ser feliz



Aunque, en realidad, hasta hoy y seguro que por siempre, seguiré aprendiendo a ser cada día un poquito más feliz.  Es verdad que hace varios años la encontré, a la felicidad me refiero, pero hoy la sigo buscando y casi todos los días la encuentro una y otra vez en las pequeñas cosas del día a día: en una sonrisa sincera, en una palabra de aliento, en la mirada de mis hijos, en el abrazo de mi esposo, en el cariño de mis padres y vamos en casi todo, que la vida es muy corta y hay que intentar ser feliz.
Hoy se me vinieron a la mente recuerdos de hace muchos años, quizá unos 13 ó 15 años atrás o alguno más.  No puedo decir que en esa época no era feliz.  Ya sabemos que la felicidad es relativa, además que la propia y eterna búsqueda de la felicidad, nos da la oportunidad de ser felices según vamos alcanzando “eso” que deseamos tanto.
Como les contaba, hoy durante un simple intercambio de saludos y sonrisas, recordé lo fácil que resulta ser feliz.  Vinieron a mi mente recuerdos, de como hace muchos años, estos pequeños detalles en realidad no causaban ningún efecto en mí.  Vivía para mi, que intentaba no hacer daño a nadie.  Tenía una vida, bien, tranquila, según lo que recuerdo que sentía o que creía.  Recuerdo los planes de vida que tenía, lo que quería lograr y como quería que sean las cosas.  Vivía en mi cápsula, en mi burbuja, con mis ideas, pensamientos y sentimientos.  No recuerdo que me sintiera equivocada, vivía mi verdad.  Creía que tenía todo para ser feliz y que nada tenía que cambiar.  Así todo estaba bien y así me podría quedar “para siempre”.
Un día mi vida dio un vuelco total.  La vida me cogió de los pies, sin hacerme caer, me puso de cabeza y me meneó un poco (bueno bastante, en realidad) para que recordara que estaba viva y que no todo es como creemos y queremos.  La vida está para vivirla, disfrutarla y ser feliz.
Luego de este meneo y al lograr poner los pies otra vez en la tierra me quedé agobiada con lo que tenía delante, acojonada para ser más exactos.  Fue la primera vez en mi vida y que por instinto, paré, respiré, miré a mi alrededor y empecé a vivir paso a paso, poquito a poco.  Además encontré dentro de mí la fuerza que necesitaba para seguir adelante con lo que venía y con lo que llegaría más adelante.
Al darme el tiempo para observar y analizar mi alrededor, pude ver muchas cosas que antes nunca había visto y siempre estaban ahí.  Aprendí que el orgullo no me iba a llevar lejos.  Al contrario, no me llevaría a ninguna parte.  Me hacía ver todo más oscuro de lo que realmente era.  Existían tantas barreras en mi mente que eran tan fáciles de superar, simplemente aparcando el orgullo.  Así que aprendí (aunque a veces tengo que revisar la lección) que tengo que guardarlo en algún cajón por ahí (y tirar la llave) y así es más fácil afrontar mi vida  ¡Cuántas veces perdemos tantas oportunidades, amistades, experiencias por resguardarnos detrás de un orgullo tonto que a la larga (y a la corta) no nos sirve de nada ni nos ayuda en nada.  Descubrí nuevas personas, nuevos sentimientos.  Mi mochila personal empezó a perder peso.
Siempre recuerdo que RD, uno de los jefes de proyecto con los que trabajaba, pocos meses después que enviudé, vino a mi mesa, se sentó, respiró y me dijo “¿Cómo estás?”  Por mi parte, desde que lo vi llegar, inmediatamente pensé en el posible trabajo que podría tener pendiente con él y su proyecto, si tenía algo importante que comentarle o intentar adelantarme a lo que podía necesitar, así que mi respuesta rápida pero sincera fue: “Bien, estoy bien, gracias”.  El me miró y me dijo que le respondiera de verdad y añadió: “Hoy no he venido por trabajo.  Vengo sólo a ver cómo estás y a decirte que te escucho si quieres hablar”.  Yo le dije que de verdad estaba bien, ese día estaba bien, no le mentía.  Luego entendí realmente su pregunta y pensé si podría estar de otra manera que no sea bien.  Es verdad que era una etapa muy dura y difícil, pero, a pesar de la pena y mis sentimientos, tenía tantas otras cosas para estar bien.
Aprendí el valor real de preguntar (y responder) “¿Cómo estás?”  Parece tonto.  ¿Cuántas veces al día hacemos esta misma pregunta?  ¿Unas diez o veinte veces?  Quizá un poco menos, quizá algo más.  Depende el día seguramente.  ¿Cuántas veces respondemos “bien” cuándo nos lo preguntan?  Aprendí que a pesar de los problemas de hoy, tenemos salud, nuestra familia, amigos de verdad y tantas otras cosas por las que podemos decir que estamos bien y somos felices.  Una temporada después aprendí la lección e hice lo que RD hizo conmigo.  Me ponía delante (virtual o físicamente) y conociendo la importancia de preguntar “¿Cómo estás?” con el único interés real de saber cómo estaba esa persona, cómo le iba, se lo decía.  Tenía un amigo que la pregunta siempre era “¿Y tú cómo estás?  ¡Pero de verdad!”
Así también y como les conté más arriba, valoré que hay muchas cosas para ser feliz a pesar de lo que en este momento no sale como nosotros queremos o hemos soñado.
Y finalmente entendí el truco de esto de la felicidad.  Me di cuenta que no dependía de nada ni de nadie.  No tenía que ver con planear una excursión y que haya buen o mal tiempo.  No tenía que ver con que mis planes salgan como yo los había imaginado o quería.  No tenía que ver con quién esté a mi lado o si estoy sola.  ¡No!  Tenía que ver sólo conmigo, en realidad “conmigo misma”.  Tenía que ver con mi actitud, con la forma que quería tomar mi vida a partir de ese meneo.  Con mi propia decisión de ser feliz y sonreir.
Problemas tenemos todos.  En algunas épocas ni nos damos cuenta que los tenemos, en otras, parece que es lo único que tenemos.  Pero siempre tenemos tantas otras cosas y seguro muchas más por las que agradecer y ser feliz.
Sí, lloro y me desespero, por temporadas más que por otras.  El stress y la ansiedad me enferman o estoy enferma de stress y ansiedad, no sé quién llegó primero, el huevo o la gallina, cómo dicen.  Pero sobre todo en esta última temporada, que las cosas no van saliendo como lo imaginé o como quisiera, recuerdo que tengo mucho más motivos para ser feliz.  Reafirmo mi FE y mi teoría que todo llegará en el momento exacto, que no tengo que dejar de luchar y esforzarme por lo que quiero, pero que llegará cuando sea el momento.  Cierro los ojos y entonces empiezo a ver las cosas diferente y veo todo lo bueno que me pasa cada día y digo “hoy soy feliz”.

miércoles, 11 de abril de 2012

Una tarde como hace años

¡Sí!  ¡Una tarde como hace 25 años o más!  Es increíble como tantos recuerdos han venido a mi mente, cuántos sentimientos.
Tuve la oportunidad de ir a comer a la casa de unos tíos que viven en Madrid.  Unos días antes me enteré que coincidía con la celebración de su 33º aniversario de matrimonio.  Estaban ellos y también sus cuatro hijos que ya son adultos y que viven en diferentes países.  El mayor con su esposa e hija y otra por venir y el segundo con la novia, meses previos a su matrimonio y los dos más pequeños.  Toda la familia reunida, todos juntos como yo no los veía hace muchísimos años.
Los veía a todos tan adultos (aunque son menores que yo), cada uno a su propio estilo particular, con sus familias, con sus ideas.  Me veía a mí misma, con mis casi 40 primaveras, veía a mis padres, a mi familia.  De pronto me  trasladé a momentos cuando yo tenía unos 7 años, cuando nuestros padres se reunían en nuestra casa o la de ellos y nosotros jugábamos juntos.  Recordaba, como antes, que los “mayores” estaban a su ritmo conversando de “sus cosas” mientras nosotros dábamos vueltas.  Y ahora se repetía, los más mayores conversando de sus cosas, y nosotros a otro lado conversando de lo nuestro.  Me daba pena sentir que faltaban mis hermanos con sus familias para poder una foto con la inscripción “como hace 30 años” o “30 años después”.  Hubiera sido bonito.
Cuantos lindos recuerdos.  Pudimos conversar como antes, aunque las conversaciones de antes no han tenido que ver con éstas, hablamos de tantas cosas, de trabajo, familia, hijos, experiencias, planes.  Hablar con ellos fue ideal, de esas conversaciones en la que no tienes que pensar tanto lo que uno dice, si no decirlo tal cual lo piensas, tal cual lo ves y ver que las ideas son similares.  Sentir que los sentimientos y deseos para el futuro son similares, con quienes te entiendes sin problemas, una conversación ligera y agradable.
Ellos son los hijos de los amigos de mis papás que son como primos.  Así los siento yo.  Desde siempre.  Son mis tíos, que les tengo un cariño especial.  Son los primos con los que he crecido, con los que he jugado tanto.  Eran los infaltables en todos los cumpleaños, reuniones, fines de semana.  Recuerdo mucho cuando el padre de ellos pasaba los sábados por mi casa y recogía a mi padre y a nosotros tres.   Íbamos en el Subaru, ellos delante con el aire acondicionado y nosotros 5 detrás (eran otros tiempos, sin cinturones ni asientos, ni nada de eso).  Claro que el aire acondicionado no nos llegaba y empezábamos a abrir las ventanas y los padres nos decían que si abríamos las ventanas el aire saldría del coche y el tiempo de estropearía y no podríamos bañarnos en la piscina.  Así que aguantando el calor, íbamos juntos y luego mientras los amigos jugaban al frontón, nosotros cinco, mis hermanos y los dos mayores jugábamos por los al rededores y luego según el día, bañarnos en la piscina, beber un refresco que si lo bebería ahora y cierro los ojos regreso a ese momento.  Los recuerdos son incontables, así como cuando tenía que estudiar alemán para el colegio y los amigos (mi papá y tío) practicaban entre ellos los diálogos y cada vez que se veían se decía “Peter. Ja! Ich komme auch mit” que de todos los diálogos era lo que les había quedado.
En el momento del brindis, ver a mis tíos y sus hijos, todos juntos y reunidos, sentí tanta alegría y emoción.  Realmente me emocioné.  Ver como todos habíamos crecido.  Ver como después de tantísimos años podíamos estar juntos otra vez, pero ya no en nuestras casas de niños, la vida nos había hecho cruzar a todos el Océano Atlántico y nos había reunido, una tarde abril para recordar tan bellos momentos.
Gracias familia por siempre ser parte de mi familia.  Les deseo muchos años más de matrimonio y seguir celebrando más aniversarios y que la familia siga creciendo y multiplicándose con tanto cariño y amor.

viernes, 6 de enero de 2012

Un año después…

Hace justamente un año me atreví a tocar la puerta de tu vida, intenté quitarte un poco de tu tiempo y ofrecerte mi vida a través de mi blog “como mi vida misma”.
Hoy, un año después, cuento con 33 seguidores, habiendo publicado 31 artículos o e experiencias sobre mi vida, con más de 4.400 visitas y un par de veces más de 100 visitas en un solo día.  Siento una felicidad tan grande que no tengo palabras de agradecimiento.  Son tantísimas visitas, cuántas personas compartiendo mis experiencias, alegrías, historias, sentimientos.  En resumen, cuántas personas compartiendo mi vida.
Tengo que hacer un agradecimiento especial a los 33 seguidores, que son aquellas personas que me han dado su confianza y me han motivado para seguir escribiendo.  Cada vez que veo que hay un nuevo seguidor siento un apoyo muy importante que me hace pensar que, a pesar de las carencias literarias que pueden haber en mis historias y redacción, les gustan mis historias y comparten conmigo las aventuras de mi día a día.
Además están todos los comentarios que me dejan en el blog.  Hay quienes son fieles dejando sus comentarios en casi todas las publicaciones.  ¡Gracias!  Así podemos “conversar”, me hacen apuntes o añaden comentarios a la historia.  Es importante porque muchas veces aclara situaciones o me dan otros puntos de vista sobre el mismo tema.  ¡Me gusta mucho recibirlos!  He visto que muchos usan sus propios nombres, otros usan pseudónimos y otros se quedan como anónimos.  A los que puedo reconocer, siempre intento, en privado, agradecer el tiempo que se han tomado en leerme, saludarlos y establecer una pequeña conversación más privada.  A los que se quedan como anónimos, pues anónimos.  No les voy a negar que leo y leo varias veces el comentario intentando descubrir quién es, pero luego entiendo que si lo hace así es porque eso quiere y hay que respetarlo.  O que simplemente se olvidó de firmarlo.  También están los lectores “incognitos” que me mandan mails privados, comentando regularmente el blog.  Gracias a ti también porque cada comentario, mail y saludo vale mucho para mí.  Todos los comentarios me acercan más a cada uno.  Aunque pueda sonar un poco repetitivo, me motivan y empujan a seguir adelante.
Y ya terminar les voy a contar más cosas que sé por la información que ofrece el propio blog.  Parte de la información que hay es que puedas saber desde que países leen las publicaciones y ahora sé que me leen en muchos países del mundo, muchos más de los que yo pude imaginar alguna vez.  La mitad de los visitantes al blog están en Perú.  Luego casi pisándose los talones entre ellos están los visitantes de España, EE.UU. y Alemania.  Pero no son los únicos países desde donde me visitan, ya iban a decir que soy exagerada al decir “en muchos países”, para completar la lista de los “Top 10” están los lectores desde el Reino Unido, Suiza, Argentina, Canadá, Austria y Chile.  Gracias a todos!
Y luego están los visitantes de Rusia, Japón, Letonia, Australia, Pakistán, China, República Dominicana, Paraguay, Honduras, México, Colombia, Ecuador, Francia, Bélgica, Guyana, Brasil e Italia.  Espero no olvidar a nadie.  Muchas gracias por leerme y seguirme.
A los lectores más recientes, los invito a leer las primeras publicaciones y quizá puedan conocerme mejor y sepan por qué escribo.  Empecé con lo del blog hace un año como una forma de expresión y sobre todo para seguir manteniéndolos al día de mi vida, sensaciones, experiencias y mis historias y vivencias
Cada uno tenemos algo que nos gustaría hacer para expresar lo que llevamos dentro.  El año pasado, como propósito del 2011, tomé la decisión de lanzarme a la piscina literaria y empezar con el blog.  No sabía lo que pasaría, ni como reaccionarías al leerme y si te gustaría o no, si me seguirías leyendo o no.  Tantas dudas, pensamientos, tantas cosas, pero ahora, un año después me siento tan satisfecha y feliz gracias a ti.
Otra vez (y nunca me cansaré) gracias por leerme, seguirme, comentarme y estar cerca a través de la lectura del blog “Como mi vida misma”, que no es más que eso, un poco de mi vida, en blanco y negro.
Los veo otra vez en la próxima publicación.
MUCHAS GRACIAS

martes, 27 de diciembre de 2011

Propósitos para el nuevo año

Ya pasó Navidad y vamos recuperando nuestros estándares de sentimientos, quiero decir, dejamos de estar tan sensibles, tan reflexivos y volvemos a ser como siempre.
Ya ahora sólo pensamos que el 28 será el día de los Santos Inocentes, como se llama formalmente por aquí.  Yo hace mucho hice una broma de los inocentes y me regresó.  Les cuento, ese día mandé por mail diciendo que estaba embarazada y blah blah.  Mi plan era que al cabo de unas horas enviar un segundo mail con letras enormes poniendo “FELIZ DÍA DE LOS INOCENTES” y listo!  Según yo, la gran broma.  Pero lo que no calculé es que en estas fechas hay mucha gente de vacaciones y que leyeron el mail varios días después, que mi segundo mail casi no le hacían caso o no entendían de que iba porque como habían pasado lo días… En fin, un caos, para luego en un par de semanas más tener que decir que en realidad sí estaba embarazada, sólo que no lo sabía ni tenía idea que podría ser así y que la inocente, finalmente fui yo misma.  Así que ya ahora me cuido de las bromas que hago y considerando esa experiencia, intento, si realmente hago algo, que sea algo súper positivo, por si regresa, que regrese bien, ¿no creen?

Y después según va pasando la semana vamos afinando los planes porque falta menos para celebrar el año nuevo.  ¿Qué haremos?  ¿Cómo queremos terminar este año y empezar el nuevo año con la ilusión y esperanza que sea mejor que el año que termina?  Nos llenamos de una felicidad eufórica.  Queremos que los días pasen rápido para ir a alguna fiesta, reunirse con los amigos y dejar atrás todo lo malo del año que termina.
Pero de verdad ¿es tan malo el año que termina?  O simplemente vemos con tanta ilusión el nuevo año y pensamos que todos los problemas se solucionarán como por arte de magia, cumpliremos, como en ningún año anterior, los famosos “propósitos del año” que nos planteamos para ser mejores personas, alcanzar metas personales o laborales y tantas cosas más.
Igual yo siempre termino cada año pensando que el que termina ha sido un año muy duro.  Cada uno es duro en un aspecto de mi vida.  Es decir, como que cada año se me prende por algún tema que tengo que trabajar y madurar.  No es que para el año siguiente se arreglen o solucionen completamente los problemas, pero por lo menos he aprendido algo y puedo controlar mejor la situación o cambiar de estrategia para superarlo.
Este año que termina me ha enseñado mucho en el aspecto emocional.  Los primeros meses del año iban pasando tranquilos, con buenas vibras, a pesar que Jorge fue despedido de su trabajo a causa de la famosa crisis española.  Tuvimos que valorar y llegamos a pensar que era positivo, pensar que era una oportunidad para que se actualice, estudie y pueda aplicar a trabajos que no sólo sea dinero, si no también satisfacción personal, que es muy importante cuando tenemos que hacer algo tantas horas al día.
Pero para la mitad del año recibimos una noticia muy dura, la enfermedad de la madre de Jorge que nos sacudió mucho y tiró todo lo que podíamos haber pensado para ese año y tuvimos que, sobre la marcha replantear muchas cosas.  Ya saben que viajamos a Lima.  Pasamos unos buenos días con familia, amigos, aprovechamos de iniciar algunos trámites y gestiones pendientes.  Dios me dio la oportunidad de despedirme de mi abuelo que pocas semanas que regresamos falleció.
Van pasando los meses de tanta agitación emocional.  Nos enteramos de los nuevos bebés que nos acompañarán el próximo año y que siempre son una ilusión y alegría, recordar el milagro de la vida y lo (más) guapas que se ponen las mamás.
El año va terminando, las guapas madres están más guapas y más embarazadas, contando los días que faltan.  Tanto sobrino nuevo al caer me llena de ilusión.  Además la madre de Jorge va lidiando con la enfermedad y cada día, que esto es lento, va ganando pequeñas batallas, aunque sabemos que hay días duros y eso también es una tranquilidad.
Durante este año he conocido a mucha gente.  He tenido que hacer una limpia emocional.  Ver y analizar a las personas que son “mi gente” de verdad y mantenerla cerca para los días difíciles y recordarles que yo siempre estoy ahí para sus días difíciles.
Entonces, ¿este año ha sido realmente tan malo?  Pues ¡no!  Ahora tenemos nuevos planes, nuevos sueños.  ¿Propósitos?  Pues no sé, nunca he sido de “propósitos para el nuevo año”, salvo el año pasado que en estas fechas decidí que no pasara enero sin empezar con este blog.  Lo hice.  Me siento satisfecha porque lo logré.  En estos días pienso en algún nuevo proyecto para el 2012.  Algo racional y real que me pueda plantear y realmente esté preparada para cumplirlo.  Lo que sea será con esfuerzo, que en esta vida, nada nos cae del cielo, nada es gratis.  Aún me quedan días para definir mi “propósito del 2012” y algunos días más para empezar a ponerlo en marcha.
Entonces, ¿el nuevo año será tan bueno como lo imagino?  O en realidad ¿es mi deseo que este año termine y con él ciertas cosas para que el nuevo año, me sorprenda con algo nuevo que aprender y lo que este año me resultó ser “piedritas en el zapato”, el año próximo vea como todo, con esfuerzo se vaya desarrollando de la mejor manera?
Sí! Estoy segura que el 2012 será un mejor año.  Tendré un poco más de experiencia, las personas que están ahora a mi alrededor, están ahí porque yo significo algo en sus vidas, porque de alguna manera soy una de sus prioridades.  Y porque hay muchas personas que significan mucho para mi y son una prioridad en mi vida y me resulta importante tenerlas cerca.  Eso es algo que le debo a este año que termina.
Empezaré el nuevo año con mucha ilusión y el deseo de ser mejor persona.  Quiero celebrar el 31, sentirme alegre y feliz.  Brindar por el año que termina con todo lo bueno que me deja, por las lágrimas derramadas y las carcajadas hasta que me falte el aire.  Feliz por la familia que tengo a mi lado y con quieren podré compartir unos lindos días en el Pirineo.  Transmitir alegría e ilusión a los chicos y que sepan que por más difícil que se vea la situación en determinado momento, siempre, siempre tenemos que tener FE y creer que todo siempre será mejor.
Sigamos contando los pocos días que nos quedan, hagamos repaso del año que se va y los propósitos para el nuevo año, que siempre es bueno tener nuevas metas en nuestras vidas para recordarnos que seguimos vivos y con sueños y proyectos, que sacar adelante.
Ser felices, disfrutar de cada día y pasarlo muy bien.
Feliz 2012!!!! Recibirlo de la mejor manera posible para ser felices y esa sensación la recordemos durante todo el año, sobre todo en los días difíciles.
FELIZ 2012!!!