domingo, 6 de noviembre de 2011

Nuestro fin de semana familiar

Durante el puente de “Todos los Santos” nos escapamos.  Personalmente necesitaba unos días para cambiar de aires, romper la rutina y disfrutar de mi familia, ver a los chicos y pasarla bien.
Estuvimos viendo y analizando muchas alternativas, viendo tarifas, distancias, tiempos de viaje, el tiempo y todo para intentar elegir lo mejor.
Una semana antes reservamos un bungalow en Morillo de Tou.  Ya me habían hablado de ese lugar, allá por el año 2006, cuando llegamos a España.  Me lo describieron como un pueblo en el Pirineo Aragonés “que está muy bien”, que en los años sesenta fue abandonado por sus pobladores tras la crecida del embalse de Mediano que está muy cerca y por el año 1985 los simpatizantes y afiliados sindicales de CC.OO. de Aragón se plantearon su recuperación y lo convirtieron en una “ciudad de vacaciones”.
El sábado salimos hacia media mañana y mientras pasamos a despedirnos de la Mamama Iris, nos acordamos que nos habíamos olvidado de los pañales para las noches, sal, pimienta y aceite para cocinar y algunas cosillas de esas importantes, pero que ya no te explicas porque las olvidaste.
Ya nos habían adelantado que aunque tienen supermercado, en esta temporada está cerrado  y que el pueblo más cercano como para comprar alguna cosa que necesitemos es Ainsa y estaba a unos 10 minutos, así que era mejor prevenir y no tener ninguna urgencia u olvido.
Salimos tranquilamente con dirección a Huesca y luego tomamos dirección Barbastro y de ahí rumbo Ainsa - Bielsa – Francia.
En alguna parte del camino recordamos que el neceser con los cuatro cepillos de dientes y la pasta de dientes se habían quedado preparados en el baño  Urgente! Buscar donde comprar unos cepillos y pasta.  Seguimos camino, paramos en alguna gasolinera y nada.  Así que bueno, no había stress tampoco, no podía ser imposible conseguir 4 cepillos de dientes, no?

Ese camino ya lo habíamos hecho dos veces antes hace unos cuatro años y esta vez repetimos, otra vez por error entramos a Barbastro en lugar de seguir de largo.  Un pueblo muy lindo, con mucha gente cruzando por los pasos de peatones que nos obligaba a ir muy lento, pero nos sirvió para encontrar donde aparcar y comprar los cepillos.  Así que problema resuelto.
Seguimos camino y ya los últimos kilómetros estábamos muy atentos a las señales.  Ya no faltaba nada, estábamos a punto de llegar.  El camino, en realidad no es muy largo, en total poco más de dos horas y finalmente las señales empezaron a aparecer: bajar la velocidad, pegarse a la derecha, girar y entrar.  ¡Hemos llegado!


Estábamos los cuatro en el coche, en silencio mientras nos íbamos acercando a la entrada, intentábamos ver y entender todo.  Todas las construcciones eran de piedra y madera, casi como lo habíamos imaginado.
Entramos y buscamos donde aparar para poder ir a la recepción, registrarnos y nos entreguen la llave de nuestro bungalow.  ¿Dónde será? ¿Cómo será?  Tantas preguntas mientras esperábamos en la recepción.  Veíamos las caras de las demás personas que esperaban, seguro que nuestras caras eran parecidas, una combinación de ilusión, impaciencia, curiosidad y ganas de llegar.  Por fin nos toca a nosotros! Llenamos el formulario, explicación, recomendaciones y las llaves.  Cuando vi el llavero no lo podía creer, nos tocó el bungalow nº 13.  Ahora se preguntarán ¿Qué hay con el 13?  Es muy fácil de explicar y brevemente se los contaré.
En la familia de Alberto, siempre, desde que los conozco, consideran que el nº 13 representa al abuelo, a quien tuve la suerte de conocer.  Entonces, en muchos momentos importantes, de alguna manera el 13 aparece y ellos entienden que el abuelo los acompaña y está con ellos.  Pues bueno, siempre escuché estas historias, no diré con incredulidad, porque yo creo en estas cosas, pero a mí no me pasaba.  Pero desde que Alberto falleció, el nº 13 también “se me aparece” en momentos importantes y siempre con cosas positivas.  Por ejemplo, si sumo los dígitos del cumpleaños de Alberto, mi hijo, suma 13 (3+8+2+0+0+0=13), la matrícula de nuestro coche es 0067 XXX (0+0+6+7=13) y bueno muchas otras cosas más.  
En ese momento sentí una tranquilidad enorme.  Entendí que habíamos tomado una buena decisión al tomarnos unos días sólo para nosotros cuatro, a pesar del gasto, de todas las dudas que podíamos tener, entendí que valía la pena, era lo correcto, lo mejor para cada uno de nosotros y para nosotros como familia.
Además estaba segura que no estaba sola, que desde el cielo nos estaban cuidando y que todo saldría bien, sólo teníamos que disfrutar.
Llegamos a la zona de los bungalows, perfecto, aparcamos al lado y a descargar y desempacar mientras los chicos iban haciendo reconocimiento de territorio y haciendo amigos nuevos.
 


Salimos, mapa en mano para conocer un poco nuestro pueblo por ese fin de semana, donde se realizarían las actividades de halloween y dar una vuelta.
Alberto estaba desesperado porque había un taller para decorar calabazas de halloween.  No sólo por qué haría o cómo le quedaría, también estaba pendiente de qué hacer y cómo aprovechar la calabaza.  Había estado revisando recetas por internet para saber que hacer.  ¡Que stress!
Finalmente llegó la hora del taller, las calabazas quedaron excelentes y nos llevamos toda su “carne” y finalmente cenamos crema de calabaza.  Para ser la primera vez, salió muy bien.


Luego seguimos paseando, los chicos fueron a otro taller para decorar la sala donde se va a realizar la fiesta de disfraces del 31 y a casita a cenar y dormir.

Al día siguiente nos fuimos de excursión a Tella con más gente “del pueblo”.  Iríamos al Museo de Brujas y una excursión para visitar las 3 ermitas.  Nos dijeron que podríamos ir tranquilamente con Aitana, que era de nivel “fácil”.  Así que iniciamos el camino.  Todos íbamos andando por la montaña.  El guía nos iba explicando y comentando todo lo que veíamos alrededor.  Pero las vistas eran tan increíblemente bellas que casi no te podías concentrar, nuestros ojos no podían mirar todo lo que la naturaleza y la vida nos estaban ofreciendo en esos momentos.
Aitana no duró mucho tiempo andando, además que nos íbamos retrasando, así que dejó de andar y cual santa de pueblo ya iba sentada en los hombros de Jorge.  Mientras papá iba cansando cargando a Aitana, ella muy cómoda le dice “papi, ya estoy cansada”.  Llegamos a la primera ermita, luego hacia la segunda, pero el camino se volvió más duro, por lo menos para mí y para llegar a la segunda ermita había que subir y ya no podía más.  Me quedé esperando que Jorge y Alberto la visiten, mientras Aitana y yo nos tumbamos a descansar mirando el cielo y disfrutando de las vistas.  Luego a la tercera ermita y bajar de regreso a Tella para visitar el Museo de las Brujas, mirar una vez más el pueblo, el paisaje, las vistas y regresar a Morillo de Tou para comer, que ya teníamos hambre.


Luego de comer, nos fuimos por el puente colgante que está sobre la carretera hacia el mirador y ver el embalse que estaba seco, una pena!  Pero pudimos disfrutar de los colores propios del otoño.  Reflexionamos que luego de casi 6 años viviendo en España, era la primera vez que teníamos un “contacto” real con el otoño, antes siempre en la ciudad, pero nunca desde la propia naturaleza, viendo tantos árboles, con esos colores tan lindos, mis ojos no alcanzaban a ver tanto.


Ya oscureció, paseamos un poco más, los chicos a los juegos y de regreso a casa.
Al día siguiente, ya era el 31, nos fuimos a Ainsa.  Hace unos años ya habíamos ido a Aínsa y aunque hicimos una vuelta rápida y por la noche, no me había olvidado de su especial encanto y era necesario regresar.  No decepcionó.  Ainsa vale la pena una y otra vez.  Después de caminar por sus dos calles del casco histórico, mirando cada detalle, cada puerta, cada balcón, subimos a la torre de su Iglesia, al campanario.  Todo esto hay que vivirlo.
Ya en nuestro bungalow otra vez, comimos y descansamos un poco porque era la noche de halloween.  Alberto estaba ansioso con la castañada popular, ver las calabazas decorando la entrada a la fiesta, el disfraz, ir por todo el pueblo haciendo “truco o trato” y conseguir la mayor cantidad de caramelos y luego la fiesta.  Sería una larga noche.
Nada tuvo desperdicio, la castañada salió súper bien, ante una hoguera esperando las brazas, esperando las castañas, los chicos con los nuevos amigos y nosotros hipnotizados con el fuego, con su calor, con su color.
Ya en casa, nos tocó la puerta el amigo de Alberto, disfrazado y listo para pedir caramelos, era la señal que Alberto esperaba.  Salió corriendo, sin mirar atrás.  Rápidamente pusimos el disfraz a Aitana para que puedan salir juntos, y logró alcanzar a Alberto que ya llevaba un par de bungalows de ventaja.  De ahí en adelante, siempre juntos y de la mano.  Luego de la zona de bungalows, nos fuimos por los unifamiliares y luego la zona de camping.  Casi podríamos decir que pasamos por todo el pueblo.
No sé como expresar lo que sentía al ver a Alberto y Aitana caminando unos pasos delante de mí, siempre de la mano.  Alberto, con un amor y paciencia infinita le iba explicando a Aitana de que se trataba todo y la iba ayudando en cada paso.  Aitana sólo lo miraba sin entender lo que realmente pasaba.  Sólo veía que en cada puerta que tocaban Alberto decía “truco o trato” y tenían que abrir sus bolsas y las personas les daban dulces y caramelos o lo que tenían rápidamente a mano.

Sólo un momento pararon mientras esperaban a una amiguita de Aitana, para ver si seguían la ruta juntos.  Pero no se tardaba mucho y entonces Aitana le dice “Tato (=hermano) vamos y tú haces truco trato, vale?”  Espabilada ella, arreando al hermano para llenar su bolsa.
En esos momentos di gracias a Dios por mis hijos, por mi familia, por la vida que tengo, por cada detalle, por su grandeza y porque me ha dado la posibilidad de poder ver su grandeza y recordar que con pequeñas cosas podemos ser extremadamente felices.


Luego de llenar cada uno su bolsa de caramelos, nos fuimos a la fiesta.  Aitana llegó tímida, siempre de la mano, pero según iba escuchando la música, su cuerpo empezaba a moverse, con un ritmo especial, con una personalidad admirable.  Según iban pasando los minutos, se iba soltando, se iba alejando de mí, terminado en el centro del salón bailando segura y disfrutando de la fiesta.
Luego con Jorge sólo la mirábamos en silencio, pienso que cada uno, imaginando el futuro que nos espera con ella y admirando su seguridad en ella misma.  Pasamos los últimos minutos en la fiesta, con Alberto que de tanta castaña no se sentía muy bien.  Aitana nos marcó la hora de partir a casa, para dormir y al día siguiente, luego de desayunar, empacar nuestras cosas y no olvidar ningún momento vivido, llevarlo muy presente, recordar los mejores momentos y regresar a casa totalmente recargados, con nuevas expectativas, haciendo planes para regresar y retomar la rutina, pero con otro aire.

Ya el viernes anterior a partir, Jorge, muy previsor, empezó a cargar el coche, comida, ropa, juguetes y lo que podría dormir ya en el coche desde la noche anterior para ganar tiempo al día siguiente.  Uno siempre se queda con la sensación si será mucho o poco, si llevas lo necesario o si te faltará alguna cosa o te sobrarán otras.  En fin, el coche no se queja si lleva algo de más.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Y ahora, ¿sobre qué…?

Hace un tiempo, alguien me dijo que debería escribir sobre cosas más amenas, más mundanas, igual si fuesen menos filosóficas y más de actualidad.  Me sugirió quizá algo del día a día, de política o de cualquier cosa.
Me quedé con ese gusanillo dentro, entonces pensaba ¿Y ahora qué?, ¿Sobre qué debería de escribir ahora?  Pensando que igual, mis temas podrían resultar, como dicen por acá, algo “cansinos”.
Quisiera lograr un blog ameno, que no se aburran al leerme o de seguirme, al contrario que se enganchen y esperen una nueva publicación, que no es otra cosa que un poco de mi y mi vida.  No puedo negar que me hace sentir muy bien y me motiva mucho, además de la alegría que me causa cuando veo o hablo con alguien y me hace algún comentario sobre una de las publicaciones o que me digan que me siguen y me leen y que les gusta.  De verdad, es una recarga de energía, una alegría y motivación que no se pueden imaginar para seguir adelante.  Antes ya les había contado que escribo este blog para compartir un poco mi vida y considerando que estoy lejos de la mayor parte de la familia y amigos, pienso que es una buena forma que sepan de mi, de mi familia, de nosotros, de cómo va transcurriendo nuestra nueva vida por el viejo continente y las nuevas personas que voy conociendo, para que ellas me conozcan un poco más y mejor.  Ya saben que los temas van sobre de mi vida, de lo que siento y de mis emociones, de las cosas que me pasan, sin analizar mucho más.  Lo más importante es que sepan de mi, que nos mantengamos en contacto y que también les parezca ameno de leer y un rato para pasarla bien, cambiando un poco de tema.
No piensen que si ahora escribo menos es porque vivo menos o que mi vida anda aburrida y sin acción.  Ya saben que me gusta mucho responder a los mensajes que recibo después de cada publicación, es una manera de agradecer, comentar, saludar y mantenernos comunicados, pero estas últimas semanas me he retrasado con algunas respuestas a los comentarios que me han dejado en el blog.  Bueno, a los que lo han firmado, porque los “anónimos” me cuesta un poquito identificarlos, y es que mi “bolita mágica…”
Muy por el contrario, los últimos meses han pasado muy rápido entre noticia y noticia, entre idas y vueltas, vacaciones, inicio de clases y vuelta a la rutina y más.  Cuesta retomar el ritmo otra vez.
Seguimos pendientes de tener buenas noticias sobre la salud del familiar que no anda del todo bien.  Va costando la recuperación y a veces seguir adelante.  Nos recuerda que no somos ni súper man o súper woman y que venimos a este mundo con una fecha de “caducidad” irrevocable.  Me recuerda que tenemos que vivir el ahora con mucha pasión y entusiasmo, no ir dejando para mañana o “para más adelante” cosas importantes, porque a veces ese día se nos vuelve cada vez más lejano o simplemente nos quedamos con las ganas, a pesar de haber tenido los medios, oportunidades y hasta las posibilidades, pero por motivos muy nuestros vamos anteponiendo otras prioridades, quizá no tan importantes o valiosas, si las vemos desde otras perspectiva y simplemente se nos fue pasando el tiempo y no siempre podemos recuperarlo.  Tenemos que disfrutar a todas las personas que tenemos al lado, porque no sabemos cuándo volveremos estar juntos otra vez.  Ya les había contado en alguna publicación anterior mi alegría porque durante el viaje a Lima pude ver y disfrutar a mi familia y amig@s pero en especial a mis abuelos, que tenía la suerte estaban aún con nosotros.  Qué me iba a imaginar que poco más de un mes después de regresar de Lima, mi abuelo “Perdigón” falleció a los 91 años.  Otra vez, recordar la oportunidad que Dios me dio de verlo y abrazarlo una última vez.  A los diez días el tío Mañuquín también se nos adelantó.  No tuve la suerte de verlo en Lima, pero estoy segura que ahora los dos descansan en paz con ellos mismos, con sus familias y con la vida.
Durante estas últimas largas semanas, también hemos tenido noticias alegres, felices, noticias de nacimientos, embarazos, que espero a todos les siga yendo súper bien.  Ya saben que desde acá estoy esperando noticias, ecografías, que voy compartiendo su alegría y felicidad.
Ya ven, esta última temporada ha sido muy intensa a nivel emocional y mi silencio “literario” no ha sido más que falta de tiempo y un poco de organización emocional.  Por ratos siento que no tengo como expresar tantos sentimientos y en algunos casos hasta opuestos.  Son tantas cosas, que todas quieren salir por el mismo sitio, a la vez, pero la salida es muy estrecha.
Van pasando cosas que este año lo en mi memoria y corazón de una manera especial.  Ha sido un año que mes a mes ha traído noticias.  Algunas buenas, otras duras y difíciles de aceptar, embarazos, fallecimientos, enfermedades, trabajo, en fin, tantas cosas.  Pero al final todas y cada una con una enseñanza, que es lo que no quiero dejar pasar y es por lo que pienso es un año tan especial.  Casi lo podría resumir como el “Año de la Verdad y la Transparencia”.  Ya parece un slogan político, pero no, así va siendo mi año 2011.  Ha sido un año que me ha permitido conocer más a las personas.  Algunas porque directamente decidieron quitarse la máscara que tenían y finalmente decir y aceptar la verdad de muchas cosas, dejando enredos y mentiras, algunas ya curtidas por los años y dejarse ver tal como son, que al final es lo que cuenta.  Y otras no se han quitado la máscara, pero al parecer por el uso se está desgastando y ya llegas a ver lo que hay debajo y eso también enseña.
Este es un año de aprendizaje, como un cursillo intensivo sobre la vida y las  personas.  No puedo decir que este año es inolvidable por tanta cosa difícil que ha pasado y que además ha afectado nuestra vida familiar, es inolvidable porque nos hace ver y valorar tantas cosas que cada uno de una manera especial asimila y aprende de cada cosa que pasa.
Y ahora pienso, no es que no pueda escribir sobre temas más mundanos y ligeros.  Aunque no sé si mis temas sean muy “pesados”, pero por ahora, lo que está en blanco y negro soy yo.
Hasta la próxima…

domingo, 9 de octubre de 2011

Los trámites continúan

Para los que se han quedado con curiosidad por saber cómo van mis trámites y si se van resolviendo o no, los pondré al día.

Con relación a Aitana, les conté que luego de estar un año indocumentada y ser ciudadana del mundo porque no tenía documentos ni nada, logramos inscribirla en el Consulado Peruano en Barcelona.  Regresamos y teníamos que esperar un mes a que llegue su pasaporte para poder regularizar su situación de residencia.  Tardó aproximadamente 5 meses.  Justamente una semana antes de recibir su Tarjeta de Residencia, recibimos una carta del Ayuntamiento recordándonos que ya se nos acababa el plazo para regularizar sus documentos y situación.
Así que ni bien recogimos su nueva tarjeta de residencia fuimos al Ayuntamiento y ya está perfectamente empadronada y legal en España.  Para que se hagan una idea, eso ha sido en abril de este año, 2 meses antes que cumpla dos años.

Por otro lado, seguíamos esperando la ciudadanía italiana.  Cada mes llamando por teléfono para ver si, por fin, aparecía en la lista del mes, pero nada.
Cuando ya decidimos que viajábamos a Perú y a pesar de tener el pasaporte peruano, quería tener el pasaporte italiano también.  Así que sin perder tiempo, fuimos al Consulado Italiano en Zaragoza y solicitamos el pasaporte.  Nos aceptaron la solicitud, a pesar de no tener aún ninguna información sobre la ciudadanía y que teníamos que esperar, igual que con el pasaporte de Alberto, llegaría a casa.  Un par de semanas antes de viajar (un mes después de la solicitud) recibí un mail del Consulado Italiano en Barcelona, en el cual me decían que como ya me habían informado en Febrero, para que a mi hija le dieran la ciudadanía italiana antes yo tenía que regularizar mi situación civil, es decir, si estaba casada o no.  ¡Es que no me lo puedo creer!  En Febrero, cuando me preguntaron eso, les adjunté documentación demostrando que sí me había casado y había solicitado la inscripción de mi matrimonio de manera oportuna (octubre del 2005) y la historia es que según las leyes italianas, aunque yo, como madre tengo la ciudadanía italiana y quiero inscribir a mi hija, no lo pueden hacer si es que no estoy casada.  Pero como el mundo ha cambiado mucho, digo yo, seguramente hay muchos casos de mujeres u hombres que quieren inscribir a sus hijos sin necesidad de haberse casado.  Entonces para esos casos tienen que firmar un papel que diga que es un hijo “fuera de matrimonio”.
Desde Zaragoza me recomendaron que aprovechara el viaje a Lima y reclamara que es lo que pasó con la inscripción del matrimonio.  Bien, un trámite más que anotar en la agenda de Lima.
Luego de estar unos días en Lima, preparé papeles, documentos, a Aitana y Jorge y nos fuimos al Consulado.  Hable con la señora y le expliqué mi problema, le dije que mi hija, aquella niña vivaz que ve corriendo por ahí, no la puedo inscribir porque dicen que no está mi inscripción.  La señora revisó su ordenador y me dijo: “Todo está correcto, un momento por favor”.  Al cabo de unos minutos apareció con mi expediente, en papel y me entregó una fotocopia y me dijo con tranquilidad y seguridad: “Con este documento no le pueden decir nada, su matrimonio está inscrito desde octubre del 2005”.
Salí con mi fotocopia y al llegar a España de regreso envié ese documento por correo electrónico, explicando que esperaba me informen si ya estaba conforme o algo.
Pues como siempre no recibí ninguna información adicional, hasta que los primeros días de septiembre recibo otro mail desde Barcelona informándome que como ya había regularizado mi situación, se había otorgado la ciudadanía a Aitana y se había emitido su pasaporte el 30 de agosto y que en cualquier momento lo recibiría por correo en casa.  ¡No lo podía creer!  ¡Por fin!  El martes 13 de septiembre recibí el pasaporte italiano de Aitana.  Finalmente estaba todo aclarado.
Lo que luego me hizo pensar es como cuando es un trámite regular, la ciudadanía tarda “unos” dos meses, aunque en mi caso 8 meses y la emisión del pasaporte “unos” (otros) dos meses más, pero en mi caso fueron unos días.  Imagino que ya todo lo tenían preparado para cuando se aclarara todo, digo yo…

Así que bueno, ese era el trámite que les había contado antes que aún estaba pendiente.  Ahora sólo nos queda avisar a la policía y cambiar los papeles de Aitana en España y listo.

Un trámite más que hemos terminado y gracias a Dios, a la paciencia e insistencia, todo terminó muy bien.

viernes, 26 de agosto de 2011

De regreso a casa

Como algunas –muchas- personas saben, ahora estamos de regreso en casa, luego de haber pasado tres semanas en Lima.  Perdón a las personas que no avisé, a las que no pude ver, a las que no contacté.
El motivo de viaje no fueron vacaciones o disfrute, ni tampoco fue planificado.  Hace un par de meses recibimos una noticia muy difícil y dura de aceptar y asimilar.  Problemas de salud en la familia.  Luego de analizar mucho, intentando encontrar el equilibrio entre la sensatez y el sentimiento y gracias al apoyo de algunas personas, logramos viajar, aprovechando los días de vacaciones de verano de todos nosotros.
Tenía tantas ideas en la cabeza antes de viajar.  Pensamientos y sensaciones que no tenía muy claro como iba a manejar o controlar.  La última vez que fuimos a Perú fue en 2008 y me había despedido de algunas personas pensando que quizá no tendría la oportunidad de verlas otra vez.  Pensaba que era probable, que por su edad la vida no me daría esa oportunidad otra vez de verlos y abrazarlos otra vez.
Tengo que agradecer a Dios, a la vida porque he tenido la oportunidad de abrazar y disfrutar de muchísimas personas a las que quiero mucho y son importantes en mi vida.
Esta vez me quedé pensando que cada día nos despedimos de mucha gente, de muchas personas que son parte de nuestra vida, en determinados momentos tienen una influencia o participación más intensa que en otras etapas, pero finalmente son parte de nuestra vida.  No tiene que ver con la edad ni nada la posibilidad de que sea la última vez que la veamos.
Durante este viaje, a pesar del motivo principal que he comentado líneas arriba, he podido aprovechar y disfrutar de mi familia y algunos  amigos.  Personas que, como les digo, son parte de mi.  La pena es que una quisiera poder disponer de más tiempo, que los días tengan más de 24 horas para poder ver y disfrutar de todos por más tiempo.  Pero ya sabemos, en vacaciones los días se pasan más rápido.
He regresado a casa cargada de energías positivas.  He compartido momentos con mis abuelos, hermanos, cuñadas, sobrinos, tíos, primos, suegros, suegras, cuñados, etc., etc., etc. y más personas que me han hecho sentir a gusto, feliz.  He sentido el cariño y espero todos ellos hayan sentido lo mismo por mi parte.
Gracias a todos por hacer que estos días en Lima sean inolvidables.
Espero que pronto nos puedan venir a visitarnos y compartir con nosotros un poco de nuestra nueva (vieja) vida en España.

lunes, 1 de agosto de 2011

Sensaciones

Sensaciones, sentimientos encontrados entre alegría, satisfacción, tristeza, esperanza, incertidumbre, impotencia y tantas otras cosas más que ahora mismo siento y no puedo expresar.

Hay tantas cosas que quiero hacer y otras tantas que debo hacer.  Los días se pasan volando y aunque van cundiendo o rindiendo, finalmente siempre llega la noche para hacer el balance de lo hecho, de lo pendiente, de lo que es superficial y puede seguir esperando y de lo que es urgente y “de mañana no pasa”.
Quiero acostarme y sentir completa satisfacción con todo y con todos sin pensar en que dejé a alguien colgado (sin querer) o de las cosas que se quedaron por hacer.
Los días siguen pasando y las sensaciones van cambiando.  Vamos pasando de la incertidumbre a la claridad, de lo confuso a la verdad.  Ahora sabemos mejor que es lo que hay en realidad, cual es la “verdad verdadera”.  Desde ese punto partimos y pensamos que podría ser lo mejor, plantearlo, prepararlo, organizarlo y esperar que todo salga de la mejor manera posible.

La lucha entre sensatez vs. sentimiento no pasa, no termina.  Es la lucha diaria para recordar que siempre hay más cosas que podemos hacer, más cosas que podemos lograr a base de esfuerzo y buenas intensiones.  Cada día es un nuevo reto para ser mejores personas.

Por otro lado, estos días también he saboreado sentimientos confusos.  Muchas veces basados en prejuicios o primeras impresiones, por ver a las personas sólo desde una perspectiva cuando ahora todo es, por lo menos en 3D.  Falta tanto por ver, tanto por conocer, tanto por hacer.

Seguimos avanzando cada día, conociendo mejor a “nuestra gente” a aquellas personas que hacen felices a las personas que queremos, nuestra familia, nuestros amigos, que finalmente es lo que cuenta.
Ver feliz a las personas que quieres es la mejor satisfacción del mundo.

Estos días son emocionalmente intensos.  Espero que sigan así y sobre todo con respuestas positivas, así seguiremos avanzando con más fuerza.